martes, 3 de mayo de 2011

Principios/Indicadores tácticos específicos de calidad en el proceso ofensivo.


Los principios específicos de juego colectivo nos ayudan a entender con más precisión los comportamientos del jugador y a mejorar la organización racional del equipo.
Durante el  Proceso Ofensivo es necesario el desarrollo de determinadas acciones que permitan la puesta en marcha de los principios generales de ataque.
El fin de cualquier acción ofensiva es de provocar efecto sorpresa, en sentido de crear y explorar el desequilibrio inducido en el rival.

Calidad en la recepción y en el pase.
Garganta (1997) observó que la eficacia ofensiva depende del  tipo de pase y del ritmo de juego que tienen  los equipos de fútbol.
El Fútbol es, en su esencia un  ‘juego de pases’ y en ese sentido, un punto fundamental para que el juego sea fluido y tenga continuidad es la calidad en la recepción-pase. En este sentido, la seguridad en el pase implica que el jugador que pasa elija adecuadamente y el jugador que recibe se desmarque oportunamente. (Antón, 2003).
Cruyff (2009) afirma que cuando se realiza un pase por tanto es importante no colocar en problemas al compañero que se pretende pasarle el balón. En realidad hay, jugadores que se destacan por la calidad técnico-táctica en el control y pase. Guardiola destaca la velocidad de ejecución del primer control (recepción) de  Iniesta con el fin de dar continuidad al juego.
La misión del entrenador es reforzar la consecución de hábitos, de contenidos, de conductas, a través de la toma de decisión en el proceso ofensivo, defensivo y de transición, en función de las circunstancias que se presentan.

“Hay muchas maneras de jugar al fútbol, más cuando escoges un estilo, una idea, en que se intenta unir la belleza de juego con la victoria, siempre que ella acontece, sientes más placer, disfrutas y sientes más felicidad que los demás” Johan Cruyff.

Según Garganta (1997), el desarrollo de comportamientos de los jugadores en un juego varía en función a la permanencia de invariantes, de manifestación de regularidad y de producción de novedad.
En el transcurso de un juego, el observador no consigue discriminar sobre el proceso interno de toma de decisión, aunque pude intentar percibir el nivel de adaptación y al contexto. Expone que el proceso de interpretación y reflexión sobre el juego sigue en un primer análisis la naturalidad de los modelos (representaciones) del observador.
Cruyff (2002) subió varias veces de escalón de edad porque sus entrenadores encontraron conveniente que hubiera un incremento de la dificultad/complejidad en su formación, y que obligo a desarrollar el discernimiento táctico, en el sentido que consiguiese ver el campo más rápido y pasar el balón velozmente, tomando decisiones más eficaces.

Posicionamiento diagonal para pases con seguridad.
Otro indicador que permite asegurar la calidad es la realización de pases en trayectorias diagonales. Los jugadores sin balón deben posicionarse como receptores en diagonal y entrelíneas en relación al jugador que tiene el balón, ya que así posibilitan en relación al jugador que tenga el balón, ya que así posibilitan que los pases se hagan de forma de ir eliminando la zonas de configuración espacial adversaria o por lo menos  de algunos jugadores  (Silva, 2004). En la opinión de Guardiola (2009), cuando un equipo esta en fase defensiva es mucho más difícil controlar un balón en diagonal.
Para que haya una visión más amplia del terreno de juego, el jugador debe intentar entonces recibir el balón con la posición del cuerpo de  “perfil” en relación al portador del balón.

Construir triángulos y rombos posicionales para crear líneas de pase.
La importancia del juego posicional y la ocupación racional del espacio de parte de los jugadores son también factores muy importantes. En la perspectiva de Antón (2003), cada jugador debe ocupar espacios que permitan asegurar apoyos en largo y en profundidad, independientemente del dispositivo táctico elegido.
En cada momento del juego, el jugador con el balón debe disponer de compañeros que le den apoyo, siempre que sea posible, por el frente, por detrás y en ambos lados. La ayuda por parte de los jugadores que no tengan el balón se manifiesta a través de los apoyos, de desmarques, de creación de espacios, de arrastrar marcas para generar amplitud. La intención de construir triángulos y rombos, a un nivel sectorial o intersectorial, proporciona una ocupación racional del espacio y un equilibrio en la ocupación de todos los sectores del terreno de juego.
Según la opinión de  Antonio Cortés Inés (2009), esta disposición permite tener control del juego  a partir de la posesión del balón.
La existencia de jugadores de líneas atrasadas en posición de seguridad  en  sentido de  ‘descongestionar’ el juego.


Creación y aprovechamiento de espacios libres.
La creación y exploración de los espacios libres son procedimientos tácticos esenciales para la persecución de los objetivos de ataque.
Los movimientos sin balón, acompañados por la creación de zonas de  incertidumbre, provocan intencionalmente la liberación de un espacio de juego y consecuentemente desorganización estructural defensiva rival, para después el balón entrar en un jugador que ocupe ese espacio, permitiendo progresar en dirección de la portería adversaria (Pereira, 2006).

Circulación del balón (en velocidad) y juego en  ‘campo
grande’.
Un equipo, cuando ataca, debe procurar ‘aclarar’ el juego, debe procurar
 hacer el ‘campo grande’, ocupando corredores, dando profundidad longitudinal  al juego (Frade, 2002 citado por Amieiro, 2004).
La circulación del balón solo será posible a través de la movilidad de sus jugadores, con buen juego posicional y jugando ‘campo grande’ (con los jugadores distanciados en largo y en profundidad).
Cruyff (2009) recuerda la importancia de circular el balón rápido para que el adversario llegue a presionar.
En el F.C. Barcelona  se encuentra el mejor ejemplo de esto mismo. Este equipo recalca la necesidad de imponer un ritmo alto en la circulación del balón para conseguir ese medio metro de ventaja que nunca se conseguirá ganar si no se hace circular el balón velozmente. Si el pase es hecho con un balón rápido, el que recibe siente esa energía e intenta igualmente darle ritmo al juego.

  
Variabilidad en las respuestas de los jugadores y en la utilización de los
espacios de juego.
Garganta (1997) considera la estructuración del espacio de juego un componente fundamental en el proceso de construcción de un equipo desde el nivel individual, manifestada en la comprensión y ocupación de espacios más interesantes por parte del atleta en cada situación-problema  que el juego presenta en la gestión colectiva del espacio de juego, donde el equipo se estructura en el campo con el objetivo de obtener ventaja espacial o numérica por el mayor tiempo posible en las más variadas zonas del terreno de juego.
Este autor estudió la  Organización Ofensiva de equipos profesionales de
Fútbol profesional y observó que la variabilidad de las acciones ofensivas están directamente relacionadas con la eficacia de las mismas en los juegos.

Cruyff (2002) menciona que lo impredecible se produce cuando se cambia de ángulo, con diagonales o pases en profundidad, buscando la verticalidad, con cambios de un lado al otro.
La variabilidad y alternancia de respuestas permite evitar la adaptación/anticipación de los adversarios y la mecanización del juego de ataque porque normalmente las fuerzas defensivas se concentran en la zona donde esta el balón (Antón, 2003).
El mismo autor dice que el equipo que ataca debe cambiar frecuentemente de espacios, moviéndose con rapidez en el juego desde un extremo al otro, pues con eso facilitará la penetración de jugadores, aprovechando el fallo de la defensa que al tener menor densidad y obligar a los defensas a realizar un mayor desgaste físico y psíquico al aumentar sus movimientos y coberturas.

Variación del ritmo de juego.
La variación del ritmo de juego parece tratarse de uno de los aspectos que los entrenadores atribuyen más relevancia en la actualidad.
Para que el  adversario sea verdaderamente llevado  a prueba, el equipo debe aprender a controlar el ritmo de su juego, evitando un  riesgo exagerado que lleve a la pérdida del balón.
En algunos períodos del juego, lo esencial es acelerar y darle ritmo al juego, aunque en otros lo más importante es bajar.
A veces, la mejor forma de construir un estilo de juego y jugar con el tiempo para controlarlo de forma más eficaz. Por ejemplo, es obvio que sería mucho más difícil a un equipo mantener un ritmo de juego con muchos contra-ataques o ataques rápidos. Algunos equipos que se encuentren en ventaja en el marcador optarán por bajar el ritmo de juego y hacer ‘posesión a posesión’.
Según Cruyff (2009), el ritmo de circulación del balón solo aumenta con el juego a uno o dos toques. Defiende que se debe comenzar a construir desde atrás, diciendo que si el juego fuera rápido, el adversario no tendría tiempo para organizarse. Lo mismo dice que se puede intentar aprovechar esta desorganización por la vía directa, esto es, a  través de pases largos, aunque si el juego fuera contra equipos con los diez jugadores por detrás del balón, la vía para conseguir los espacios sería otra.
Es importante identificar estos indicadores presentados, a partir de análisis cualitativos y cuantitativos de los comportamientos de los jugadores en situación de juego. Este análisis de táctica presupone el estudio de las interacciones y de las intenciones.
La información recogida, una vez sistematizada, permite racionalizar los designados patrones de juego y por extensión los modelos de juego, que en el contexto de Fútbol constituyen importantes herramientas, en la medida en que funcionen como referencias para la puesta en marcha de los objetivos y para la evaluación y elaboración de las situaciones de enseñanza y entrenamiento del juego. Así permiten no solo articular y organizar el conocimiento, además de verificar y corregir la acción  (Garganta, 1997).

La Organización  Ofensiva del sector intermedio: Geometría del Rombo
En la parte  (sector) que está en todo (estructura)

La evolución del juego, a lo largo de los tiempos, puede ser resumida en torno a tres grandes fases:
I-. El ataque como elemento dominante.
II- La defensa es el elemento dominante.
III- El refuerzo del medio campo es el elemento dominante de los sistemas de juego modernos. La disposición  geométrica de los jugadores puede ser caracterizada por un rombo (Garganta & Gréhaigne,1999).
Es una evidencia en el fútbol actual la importancia le es atribuido al medio campo. Todos los entrenadores pretenden reforzar esta zona del campo porque entienden que es ahí donde se deciden los encuentros.
A pesar de esto, un equipo de Fútbol debe ser encarada como un ‘todo’
unificado y “debe entenderse a la  luz de la compleja trama de relaciones de las diversas partes que lo componen, partes que no pueden ser entendidas aisladamente y que deben ser definidas a través de sus inter-relaciones, las cuales se expresan en términos probables y son determinados por la dinámica de todo el sistema”
(Kapra, 1998 cit. por Kolar, 2005).
Es imprescindible que se estudie estas relaciones, en la búsqueda de identificar sub-sistemas que, relacionados entre si, operen la optimización de todo el sistema (Garganta, 1997).
Las verdaderas características reales de todo el sistema  (estructura) son producidas por la especificidad de las interacciones entre las partes de lo mismo (sectores) o, sea, son propiedades del conjunto, que ninguna de las partes tienen por si sola (Capra, 1998).
En esta perspectiva de abordaje sistémica que debe ser realizado el análisis de las dinámicas del rombo en sector intermedio, o sea, percibiendo siempre su interconexión y comunicación con los otros sectores del equipo.
Óscar Cano (2009) explorando el estilo del  FC Barcelona afirma que prolongar la posesión, demorar la progresión, hasta que hayan condiciones favorables para su ejecución, dar tiempo para que el equipo se aproxime, esta presente en la conducta de los jugadores de Barcelona en cada pase, la forma como los jugadores se relacionan, lleva consigo el proceso completo. Cada intervención de un jugador lleva implícito la acción posterior para quien recibe el balón. Seidou Keita expone que Iniesta   lleva en las venas el juego del  FC Barcelona (Luís Martin, 2009).
Por lo tanto, podemos concluir que “la articulación de diferentes partes
organiza el todo, que ‘retro-actúa’ sobre las diversas partes para generar cualidades que antes no poseía” y que se trata de un “proceso auto-regulador, donde  efecto y causa tienen una relación circular y en ningún caso lineal”.(Óscar Cano, 2009).
Será importante profundizar sobre la figura geométrica- Rombo. Al hacer una búsqueda en el diccionario encontramos la siguiente definición: Figura geométrica- Paralelo gramo que tiene los lados iguales y dos de sus ángulos mayores que los otros dos.  Trazándolo en sus diagonales se puede dividirlo en cuatro triángulos simétricos. A través de estos triángulos es posible percibir que el área del rombo es la mitad del área de un rectángulo cuyos lados poseen el mismo tamaño de las diagonales del rombo. Debemos pensar que un rombo organizado debe ser más que la suma de los triángulos.
Guardiola (2008) defiende un Fútbol siempre muy geométrico, apoyado, y como consecuencia para que los atacantes puedan crear ocasiones de gol,
los medios tienen que pasar  y recibir el balón de los defensas.
Esta interacción está relacionada con la definición de  ‘sistema’, según el cual la acción de un jugador influye en la dinámica del sistema y por tanto, las intenciones y decisiones de los demás. Tratándose de un  fenómeno colectivo, la acción es colectiva por lo que provoca en los otros y en sus relaciones (Kaufmann & Quéré, 2001).
Vítor Frade (1990) corrobora esta idea, afirmando que el fútbol es un juego de dinámicas cuya invariante estructural es la interacción.
Por lo tanto, cuando analizamos un duelo a nivel estructural, entre rombo y un triángulo, no podemos atribuir ventaja a ninguno de ellos simplemente por el hecho que, a primera vista, habrá superioridad numérica del primero. Realmente, el rombo tiene un lado más en comparación al triángulo, aunque ninguno de los dos vive solo en campo y ambos tienen la ayuda, para ganar longitud en el terreno de juego de los jugadores de los otros sectores, (Lobo, 2007).
El dominio de la zona de creación de un equipo debe medirse a partir de un análisis de los goles obtenidos, de las ocasiones creadas, de la profundidad, del juego penetrante y de las intervenciones frecuentes del portero adversario (Cortés Ines, 2009).
En el FC Barcelona de Guardiola (2009), el papel que los medios desempeñan es decisivo, tal como menciona el propio entrenador  “Xavi e Iniesta son vitales porque en nuestro sistema (modelo), el balón tiene siempre que pasar por los medios para que todo tenga sentido y se organice”.
En la perspectiva de  Garganta & Gréhaigne (1999), en el fútbol  moderno
Se mantiene la denominación de los jugadores según su posicion en el terreno de juego (defensa, medios, atacante), aunque dadas las exigencias actuales, la actividad de los jugadores, a lo largo del juego, trasciende largamente el límite impuesto por esta denominación.  Garganta (1997) afirma que el fútbol actual exige, cada vez más, que el jugador sea capaz de cumplir todas las funciones, para que más allá del espacio que se ocupe predominantemente en el terreno de juego.

Es notorio  que cada vez más se reduzcan las fronteras entre los papeles de defensor, medio y delantero (Garganta & Gréhaigne, 1999).
Guardiola es experto de la utilización de una estructura de 1-3-4-3  en las partes finales de los juegos, apareciendo cuatro jugadores en el medio campo dispuestos en rombo. El medio centro era un jugador de línea defensiva que subía hasta el sector intermedio para construir un rombo. Es evidente que, conocer el dispositivo táctico no implica conocer el modo como el mismo funciona. (Gréhaigne,1989).
De esta forma se ve como el objetivo de organización de un equipo refleja el deseo de desorganizar el del otro equipo.
Aguado Gil (2006) considera que esta organización estructural permite
una buena ocupación del terreno de juego, proporcionando un fútbol con iniciativa, de ataque constante. Esta estructura posibilita la aparición de más triangulaciones, consiguiendo con facilidad superioridad numérica, tanto defensiva como ofensiva.
Como el propio autor refiere, no todos los Entrenadores utilizan una forma de rombo en el centro del campo, optando por organizar los cuatros medios en línea.
Con los jugadores organizados de esta forma se eliminan posibilidades de pase y hay casi una obligación de jugar en horizontal.
Como ya fue afirmado anteriormente, “el centro del campo es una zona vital que requiere jugadores con recursos técnicos y tácticos, que jueguen con pocos toques y que ofrezcan mucha velocidad al juego durante las acciones de pase. Es una zona donde el balón debe salir muy rápidamente de los pies de los futbolistas, buscando las simplicidad y facilitando la construcción del juego ofensivo del equipo” (Cortés Ines, 2009).
El centro del campo se convierte en forma de un rombo: un mediocampista central en
el vértice del rombo, dos interiores y un medio ofensivo más adelantado en la otra punta del rombo. En un modelo de juego, con énfasis en un Procedimiento ofensivo, se le suele atribuir  algunas características a cada una de estas posiciones del sector intermedio.

La posición de medio-centro marca normalmente la identidad de un equipo. Es el centro neurológico de la columna vertebral del equipo, tratándose de un jugador clave en al fase de inicio y de construcción de juego. Deberá distribuir el juego y estar situado por detrás de la línea del balón, revelándose para la creación de espacios a sus compañeros. Tendrá que ser poseedor de una gran capacidad de pase en todas sus formas  (Aguado Gil, 2006).
Cuando baje en apoyo y presionando por los costados, en cuanto perciba la intención de sus compañeros de no efectuar un pase, podrá realizar movimientos de arrastre para una zona que permita la intervención de otro compañero o el apoyo propio por detrás del (Etxarri e Zamora, 2003).
Cortés (2009) revela que un medio-centro del  FC Barcelona es dominador del espacio aéreo, siendo importante en la organización y de la  estrategia. Subraya la necesidad de este de jugar fácil, con pocos toques y sin riesgos, evitando sobretodo pérdidas de balón en zonas de construcción.
Cruyff (2008) revela que Sergio Busquets (medio-centro del  FC
Barcelona) hace fácil lo difícil: ayuda en la salida y a uno o dos toques.
Los medios interiores deben poseer un gran sentido táctico, manteniéndose en su línea posicional (Aguado Gil, 2006).

En este sentido, los jugadores que juegan en el centro del campo deben garantizar al equipo los siguientes aspectos:
1. Recursos técnicos y tácticos para jugar y organizar el  juego de equipo.
2. Llega a zonas de finalización.
3. Goles.
4. Juego entre líneas.
5. Cambiar la orientación de juego  (variación de corredores de juego).
6. Profundidad y  último pase.
7. Consistencia y recuperación del balón.
8. Presión colectiva en la fase defensiva del juego.” (Cortés Ines, 2009).


Se caracterizan normalmente como jugadores dinámicos y de excelente calidad técnica, con gran capacidad para jugar por dentro y entre líneas, realizando rotaciones y cambios de posición. Por su calidad técnico-táctica intentar atacar los espacios entre el lateral y central de la línea defensiva adversaria, mediante penetraciones de ruptura o en conducción por los corredores, mostrando habilidad en la resolución de situaciones de  ‘uno contra uno’ y capacidad de ofrecer centros precisos. El alto coeficiente de goles de los delanteros resulta, en gran parte, de la excelente visión de juego de estos jugadores en la realización del último pase (Cortés Ines, 2009).
La participación de los medios interiores en juego posibilita apoyos a los delanteros que van al corredor central o al medio más adelantado (Etxarri y Zamora, 2003).
En la posición más avanzada del rombo esta otro mediocampista que puede ser un jugador mas o menos posicional. Debe mantener el equilibrio entre la línea anterior (pivte o medios interiores) y el  posterior (delanteros). Será importante que tenga buen toque de balón porque la zona de juego exige gran nivel técnico y tendrá que tener, no solo la capacidad de realización del último pase (Etxarri e Zamora, 2003), como también aparecer para finalizar las jugadas.
Debe ser capaz de aparecer en  zonas de remate desde posiciones atrasadas debido a su situación espacial (Aguado Gil, 2006).
El equipo del  F.C. Barcelona juega los encuentros con un medio campo organizado en triángulo, aunque puede transfigurarse y formar rápidamente un rombo con la aparición de Messi u otro jugador en el corredor central, y como se puede observar en la figura 2.
                                 Fig. 2 Formaçión de un ROMBO en el centro del campo del equipo del FC Barcelona.

Se intenta formar un rombo en el centro del campo, con uno, dos o tres delanteros que bajen al centro del campo para completar el vértice más adelantado. Los otros dos delanteros permanecen bien abiertos en los corredores laterales. El principio es utilizar y esto y bajar de posición de un delantero para intentar abrir espacios en la línea defensiva, intentando abrirla y permitir que los jugadores que se encuentran en los corredores laterales reciban el balón en situación privilegiada. En este sentido, se crea superioridad en el medio campo, ganando ventaja numérica, espacial y temporal, desde que se circule el balón con velocidad.
Prieto Castro (2009) resume bien los  principios relacionados con el medio campo del FC Barcelona refiriendo que la zona de elaboración, la calidad técnica y la capacidad táctica de los medios alcanzan un grado de efectividad y preciosismo. Las rotaciones que hacen los jugadores en el medio campo son continuas  para ofrecer líneas de pase, tanto las anteriores como las posteriores.
El equipo juega con criterio, velocidad y sin riesgos innecesarios, siendo capaz de progresar tanto por fuera (amplitud), como por dentro (profundidad) para llegar al último tercio del campo.

Fuente:
“A dinâmica do LOSANGO, enquanto geometria
de organização funcional do jogo de Futebol.
Estudo sobre o desempenho ofensivo do sector
intermédio, através da análise sequencial ”.
 Marco António Santos e Silva.
Porto 2009
FADEUP.

«Alguna vez contaré a mis nietos que yo entrené a Leo Messi»

Pep Guardiola.


                                   Óscar Méndez Albano.

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