viernes, 25 de noviembre de 2011

Guardiola, un 'cruyffista' radical


El técnico alineó en San Siro un 3-4-3, sistema que definió al holandés al frente del Barça.


Técnico que discute con lo convencional e intervencionista como pocos, siempre dispuesto a tomar decisiones, Pep Guardiola presentó ya en el primer partido de esta Liga, frente al Villarreal, una línea defensiva de tres, que no de tres zagueros, toda vez que Mascherano y Busquets, dos mediocentros, completaron la retaguardia junto al lateral Abidal. Sin Piqué, Puyol ni Alves por imposición, y sin Xavi ni Villa por decisión técnica -todos teóricos titulares-, la apuesta le salió redonda al Barça, exento de apuros para sacar la pelota, sin problemas para contener el caudal ofensivo del rival. Resultó que los defensas estaban en campo adverso, con Messi, Pedro y Alexis como primer incordio, como una barrera infranqueable. El 3-4-3, toda una apuesta cruyffista, expresa una vez más la voluntad del técnico de sorprender al rival, de configurar un equipo incómodo, de esos complicados para pillarles el truco. "Sin la capacidad de sorpresa, estamos muertos", reflexiona Guardiola. A cada año da un giro de tuerca hasta dar con la tecla, hasta encontrar, ahora, la versión Barcelona 4.0.

Obsesionado con la mejor evolución del juego azulgrana, para Guardiola hay ciertos axiomas definitivos: el equipo se despliega a través del balón; en el área no se está, sino que se aparece; la posesión es la mejor arma para desarticular al rival; el fútbol es de los centrocampistas; y, entre otros muchos y sobre todo, el equipo se tiene que acomodar a Messi, su centro de gravedad, en la misma medida que La Pulga se acomode al equipo. 

Para lograr esto, Guardiola puede utilizar su ya recurrente 4-3-3, el ocasional 4-4-2, y el clásico azulgrana pero atrevido 3-4-3. "El sistema solo es un punto de partida. Es algo flexible", argumenta el entrenador. Pero en el Barça todos hacen de todo, hasta el punto que no es raro ver a un delantero iniciar la defensa como que un zaguero le ponga el lazo final a la jugada. Es el sello modernista del Barça, la firma de Guardiola. 

Mientras al dream team le alcanzaba con la genialidad de una estrella, mientras que al grupo de Robson y de Van Gaal se les recuerda especialmente por las figuras de Ronaldo y Rivaldo; mientras al equipo de Rijkaard se le señala como la pandilla de Ronaldinho; a este Barça, más que por Messi, el mejor de todos, se le ensalza por el juego colectivo, hasta el punto de que se exportan los éxitos a la selección española, donde no participa el astro argentino. Pero para que todo funcione, en esa mezcla de vena holandesa con catalana, Guardiola persigue siempre la versión nueva, la que sorprende.




La raíz de Cruyff. Acostumbrado a mirar ya desde muy joven al fútbol centroeuropeo, y especialmente a los equipos húngaros, austriacos y checoslovacos, el Barcelona se convirtió en un fiel seguidor de la escuela del Ajax y oranje, siempre con los mentores Stefan Kovacs y Rinus Michels a la cabeza. Desde que llegara El Flaco al banquillo, el Barça entendió el fútbol como un juego de ataque y se distinguió tanto por su facilidad por concebir la jugada como por la velocidad en que la ejecutaba. Lo primero que hizo -idea que adoptó Guardiola porque ocupó el puesto, pero que después le dio un vuelco-, fue crear la figura del 4 (Milla). Después, instauró una columna vertebral -Zubizarreta, Koeman, Guardiola, Bakero y Laudrup- inamovible con las permutaciones en la periferia, con el intercambio centrales, de volantes o de extremos. Un 3-4-3 que permaneció hasta que llegó Romario, hasta que, ya con la Quinta de Lo Pelat, el técnico fue desterrado.



Quedó claro, sin embargo, que la propuesta de Cruyff admitía una concesión en el juego: igualar el número de sus zagueros con el de los delanteros adversarios, una argucia que tendía a lograr que los peores de su equipo anularan a los mejores del rival para que decidieran los que son buenos de verdad. Una apuesta que imitó Guardiola frente al Villarreal, con la diferencia de que este Barça apenas se inquietó atrás; la presión adelantada, con el reparto posicional y con el esfuerzo colectivo y generoso, algo que define y destaca a este equipo sobre el de Cruyff, donde las divos actuaban como tales.
Retales de Robson y Van Gaal. Pocos entienden tan bien como Guardiola a la afición azulgrana del Camp Nou, que abucheaba a Robson cuando sustituía a De la Peña por Couto. También le llegó la rechifla del estadio cuando ponía al central Popescu de medio centro. Guardiola, sin embargo, comprende el fútbol al revés, al punto de que sitúa a los medios como centrales. Y con Van Gaal, con quien reconoció haberse hartado hablar de fútbol, absorbió también conceptos, sobre todo referentes al juego posicional.

La figura del Piojo López, un tormento al que no se supo detener, condicionó a ese Barça, toda vez Van Gaal aplicó circunstancialmente el 3-4-3 para tirar del cuaderno cruyffista y de la referencia del Ajax. Dos marcadores y un libre, dispositivo que permitía ganar un centrocampista. Lo probó en amistosos como el Hertha Berlín y Boca, sin éxito, y repitió en la Supercopa ante el Valencia, con el mismo destino. Por lo que regresó al 4-3-3, con Rivaldo de 11, extremo y víctima del método. Aunque más metódico y menos liberal en la pizarra, Van Gaal instauró los dos laterales fuertes, inauguró la transición de Xavi y Puyol, y persiguió la idea de aprovechar los extremos. Un dibujo cercano al de Guardiola, pero interpretado por muchos holandeses y, por consiguiente, poco identificado por la romántica hinchada azulgrana.
El modernismo de Rijkaard. Su fútbol solo cogió forma desde que el incombustible Davids, alguien quien entendía cada jugada como un reto definitivo, llegara en el mercado invernal de 2003, cuando ya se daba por descontado su adiós y el relevo de Scolari. Ganó el equipo un medio a la vez que perdía un delantero y traspasaba a Ronaldinho al flanco izquierdo. Una alteración decisiva porque el balón tuvo dueño, porque se le ponía punto y final al juego cuando lo dictaba Ronnie, más participativo con libertad de movimientos. "La ley del fútbol consiste en saber juntar al equipo y negarle el espacio al rival", defendía Rijkaard. Algo posible con la nueva definición del 4 que le dio al Barcelona.
Aunque también utilizó el 3-4-3 en La Romareda en un decisivo partido de Copa, con Oleguer, Puyol y Thuram en la zaga, siempre prefirió el 4-3-3 porque sugería que los extremos eran lanzas definitivas, porque prefirió tener más jugadores en territorio ajeno. "Lo más difícil en el fútbol es saber jugar arriba, en campo del rival", esgrimía.

Guardiola, desde atrás y con los extremos a pie cambiado. En el primer curso del técnico al frente del Barça, después de descartar a futbolistas como Deco y Ronaldinho -a Eto'o lo readmitió- porque consideró que preferían la juerga al balón, se vieron tintes cruyffistas de buenas a primeras, hasta el punto de que pareció que ningún equipo había interpretado antes mejor el fútbol total del Ajax de los setenta.
Pero el técnico revisó y remozó los conceptos de su inspirador, más acordes al juego actual, más físico y con más ritmo, con menos tiempo para ejecutar el pase. El fútbol pasó a ser más equilibrado y metódico, más solvente. Y para Guardiola no hay pase más importante que el primero. "Si ese toque es bueno, todo es más fácil", conviene el técnico. Por eso Piqué se ganó un sitio en la zaga, por su capacidad para provocar al delantero y por crear un hueco en la siguiente línea. Y por eso, en la final europea, dadas las numerosas bajas, prefirió alinear de central a un medio centro (Touré) que otro zaguero. Alves, al tiempo, se reafirmó como un lateral de recorrido, como un jugador que rompía a la zaga contraria. "Porque cuando sube, rompe y sorprende", reflexionaba Guardiola. Y la banda derecha, con Messi a pie cambiado, como hacía Cruyff con Stoichkov, se convirtió en un espectáculo, en un ciclón que nadie pudo frenar, como se atestiguó con la consecución del triplete por primera vez en la historia de la Liga.
El recurso del juego directo. Preocupado porque el Barça se podía volver previsible, Guardiola decidió fichar a dos jugadores que parecían no casar con la filosofía del fútbol instaurado. 25 millones por Chigrinski; 45 más Eto'o por Ibrahimovic. La idea del técnico no era otra que proponer una alternativa al juego en situaciones extremas, una variante para resquebrajar y, de nuevo, sorprender a los rivales.
Con buen pie para el desplazamiento, Chigrinski estaba llamado a dar la salida limpia de la pelota, pero, sobre todo, a lanzar balones de 50 metros en busca del generoso pecho de Ibra, que arrastraba a los defensas y originaba huecos con sus movimientos, que podía rematar por arriba unos centros que se resistían a llegar. Chigri no cuajó en el Camp Nou, que le cogió ojeriza y nunca le perdonó la derrota con el Sevilla la noche de Reyes. E Ibra sí que resultó capital en fases del campeonato, pero no hizo migas con el grupo y tampoco con Messi, el mayor de los pecados. Su aventura duró un año, lo que tardó Guardiola en reinventar la fórmula. Sí que se quedó como arma válida, sin embargo, los dos pasos atrás de Busquets para situarse en la línea de los centrales, para ayudar a dar la salida desde atrás. "Hay más centrales, más vías que marcar, por lo que multiplica las opciones de pase", resuelve Guardiola. Pero se pierde protagonismo en la medular, algo que este año considera decisivo.
Villa como síntoma. "Parece que no me entiendo con los delanteros centros", bromeó un día Guardiola, sabedor de que su relación con Eto'o e Ibra no había sido la mejor. Y se trajo a Villa, de quien se presuponía su facilidad para adaptarse al grupo porque se mueve como pocos a las espaldas de la zaga, porque se desmarca sin cesar. Pero en una nueva remodelación, Guardiola prefirió colocar a Messi como delantero de postín, al estilo Cruyff con Laudrup. El resultado y el éxito fue inmediato, toda vez que Leo pasó de ser el Balón de Oro a la Bota de Oro, un estilete definitivo. Y, ya suelto, incluso ejerció de trampolín del equipo, como el futbolista que daba el último pase.
La recolocación de La Pulga supuso la reubicación de Villa al extremo izquierdo, como hicieran Rivaldo y Ronaldinho en su día. Se le alejó de la portería para acercar a Messi. "David nos da un plus ahí porque arranca desde fuera y gana las espaldas de los rivales", apuntó Guardiola.


El penúltimo retoque. "Nos aportan algo distinto", remarcó Andoni Zubizarreta, el director deportivo, al traer este verano a Cesc y Alexis. Dos piezas a ensamblar, dos nuevos recursos dentro del nuevo arreglo de Guardiola al juego de siempre, que pasa por el poder de la medular, la profundidad y, presumiblemente y de vez en cuando, el 3-4-3. Quiere desborde, regate, competitividad: ha aumentado el núcleo de titulares y de variantes.
"El fútbol es de los centrocampistas", defiende el técnico azulgrana, que ya lo tenía claro en tiempos de Luis Aragonés como seleccionador, cuando solo tenía a Raúl y le sobraban los medios de calidad. "Ponga a mediocampistas", le decía, sin demasiado éxito. Y eso hace ahora con el Barça, donde se acumulan los medios, sobre todo con la llegada de Cesc y el ascenso de Thiago. La idea es que desde el eje del campo se mantenga la posesión del balón, que se reparta con equidad a ambos costados, que se rompa desde la segunda fila y que, en definitiva, se vuelva un poco a los orígenes -parte de la culpa la tiene Tito Vilanova, que actúa como Rexach con Cruyff, que conoce los chicos de la casa- de la generación del 87, cuando la pelota la sacaba desde atrás Piqué, cuando la impulsaba desde el centro Cesc y la punteaba Messi. Ahora se incorpora, además, Alexis, un extremo profundo, de esos que dan vértigo al juego, que tira el quiebro sin complejos y saca centros a mamporro.
La modificación también pasa por el dibujo. Aunque jugar con tres zagueros no es nuevo ni para Guardiola, que lo aplicara de inicio contra el Villarreal -por más que también lo justificara por las bajas- supone una nueva revolución. Parece una propuesta con continuidad, toda vez que en las demás ocasiones que lo practicó se tildó de circunstancial. "Vimos que el rival jugaba con tres centrales, por lo que adelantamos a Alves", señaló hace un par de cursos en un duelo ante el Zaragoza, como si se tratara de una consecuencia lógica, al más puro estilo cruyffista. También lo ejecutó por momentos ante el Espanyol y el Athletic, pero siempre con la idea de que así podía hacer más daño. Ahora, sin embargo, también lo hace porque puebla más la medular. Cesc, Xavi, Thiago, Iniesta, Busquets y Keita toman el mando de nuevo. "Este sistema es de Cruyff", concede Guardiola; "pero lo importante es dominar, tener la pelota y atacar. La táctica la hacen buena los jugadores", esgrimió la semana pasada. Él, por si acaso, la retoca para que nadie dé con la fórmula. Y, como se vio en San Siro, parece funcionarle.

Autores: RAMON BESA / JORDI QUIXANO 
Fuente: www.elpais.com



miércoles, 23 de noviembre de 2011

"Milan Lab" o la obsesión por el control del jugador.



Si La Masia es el sello de identidad del Barça, el del Milan, rival con el que los azulgrana se jugarán mañana la primera plaza de su grupo en la Champions, es el 'Milan Lab'. La idea de este centro de investigación científica, integrado en las instalaciones de Milanello, surgió con la llegada de Arrigo Sacchi al banquillo 'rossonero' en 1987. Junto a cracks como Van Basten, Gullit o Rijkaard, el técnico italiano decidió llevarse consigo un preparador físico, Vicenzo Pincolini, ahora en las filas del Dinamo de Kiev. Pincolini, ex atleta, fue pionero en aplicar la preparación física del atletismo al fútbol después de seguir con detalle los entrenamientos de Carl Lewis en Nueva York en verano de 1991.

Años más tarde sería un amigo suyo y fiel seguidor de sus métodos, Daniele Tognaccini, quien se encargaría de desarrollar el Milan Lab. Tognaccini, que llegó de la mano del técnico Alberto Zaccheroni, es el responsable de la preparación física del Milan desde 1999.
El objetivo del Milan Lab no es otro que el de que sus futbolistas exploten al máximo su capacidad física y, sobre todo, puedan sostener un alto rendimiento durante un período prolongado. Para ello, se hace imprescindible la necesidad de controlar al máximo la preparación física y la salud en general de sus futbolistas a través de una red de alta tecnología, que a la postre previene las lesiones.
Para poder llevar a cabo este seguimiento exhaustivo y prepararse en las mejores condiciones, los jugadores 'rossoneri' pasan ocho horas al día en Milanello. Llegan a las 10 de la mañana y se marchan de allí sobre las cinco o seis de la tarde después de hacer doble sesión de trabajo, comer y dormir la siesta en sus habitaciones. Además, Allegri los concentra allí el día antes del partido.

La salud sobre tres pilares
En la base del Milan Lab se entiende la salud como el total de tres pilares fundamentales: el estado físico, el mental y el nutricional.
En el Milan predomina el aspecto puramente físico en la sesión matinal de entrenamiento. En ella son el responsable de la preparación física, Tognaccini, y sus seis preparadores físicos los que cogen el mando. Los futbolistas corren tanto en alguno de los nueve campos de entrenamiento como en el bosque que hay dentro de las 16 hectáreas de terreno de Milanello. El trabajo físico lo completan en el gimnasio, donde cada uno tiene una tarjeta personal que introduce en las máquinas y recoge toda la información del trabajo realizado.
Dentro del aspecto mental, los responsables del Milan Lab se encargan de analizar tres niveles funcionales: la zona neuroestructural, que determina la capacidad de recuperación del jugador sin necesidad de medicación ni intervención quirúrgica; la zona bioquímica, que observa los cambios bioquímicos que se producen en el cuerpo durante el ejercicio y la zona mental, que se encarga de estudiar y hacer un seguimiento del estado psicológico en un espacio donde los jugadores se relajan.

El control de la dieta
Además del control físico y mental del jugador, en el Milan Lab se encargan de hacer un seguimiento médico (evaluación de la función renal, hepática, endocrina) y nutricional (examen bioquímico y test nutrigenéticos) de los futbolistas. Una vez analizados todos estos aspectos, los especialistas del centro milanés hacen una apuesta seria por una dieta individualizada. Con ésta, y la ingesta diaria de complementos nutricionales consiguen evitar el daño muscular, se retrasa la aparición de la fatiga, se garantiza una mayor rapidez en la recuperación y, en consecuencia, se obtiene un mayor rendimiento físico y alarga la vida profesionales de sus jugadores. Desde que se implantó el Milan Lab, el Milan ha conquistado 8 Ligas, 5 Champions, 5 Supercopas de Europa, 6 de Italia, 3 Mundiales de clubs -2 de ellas Intercontinentales- y 1 Copa de Italia.
Fuente:
Roger Torelló.

lunes, 21 de noviembre de 2011

"Para mí la recuperación empieza en los partidos"


El libro 'Mourinho, ¿Por qué tantas victorias?' desgrana su método y sus secretos para evitar el cansancio. Desmitifica la recuperación física convencional y describe pautas que sigue en el Real Madrid.


El factor cansancio entró en juego en el mes de octubre con seis partidos (Espanyol, Betis, Lyon, Málaga, Villarreal y Real Sociedad). Para lo que algunos entrenadores es una excusa ("tuvimos partidos entre semana, poco tiempo para recuperar y acusamos el esfuerzo"), para Mourinho es simplemente una justificación. Mou completó el maratoniano mes de octubre con seis victorias, 20 goles a favor y dos en contra. Futbolistas como Xabi Alonso declararon tras jugar los 90 minutos en Málaga: "Aprovecho las segundas partes para dosificarme". Esa frase demuestra que la plantilla tiene asimilado el método del entrenador en sus cabezas. En el libro 'Mourinho ¿Por qué tantas victorias?' se dedica todo un capítulo a desmontar el mito de la recuperación convencional.

¿Qué ocurre cuando hay dos partidos por semana? "(...) El trabajo es casi parados, períodos cortos, trabajo teórico en el despacho. En el campo colocamos a los jugadores en posición haciendo 11 contra cero, o 11 contra 11, casi sin competitividad...", detalla el técnico. Para entender mejor su metodología es necesario diferenciar entre la fatiga mental-emocional y la fatiga física. Para Rui Faria, preparador físico, la fatiga táctica aparece antes que la física. Este factor es el que apareció, por ejemplo, en Anoeta. "Cristiano y Di María estaban cansados en la segunda parte", confesó el míster. Pero no se trataba de un cansancio físico, sino emocional. Los futbolistas, con tanta acumulación de partidos en octubre, se encontraban cansados de concentrarse y de dosificar el esfuerzo, y eso lleva a la pérdida de organización.

Temporada.

Por este motivo, el equipo sufrió al final del partido ante la Real. Pero si hubiera existido verdaderamente un cansancio físico hubiera sido imposible que Cristiano jugase los 90 minutos en Lyon y Di María, 82. "Al leer un libro, al cabo de una hora tenemos que descansar, pero, si no estamos acostumbrados a leer, nos dolerá la cabeza todo el día. Es fundamentalmente un problema de habituación, porque el hábito es un saber hacer que se adquiere en la acción. Actuando, haciendo. En este caso leyendo", pone en las páginas del libro como ejemplo. Es decir, Mourinho trabaja la concentración durante la semana creando ejercicios específicos con la filosofía de juego. "No se entrena dando vueltas al campo", insiste. Mou descarga el trabajo en términos de densidad según se acerca la competición. No entiende en el fútbol la diferenciación táctica, psicológica o física. Lo ve como un todo: "Si el equipo juega como quiero empieza a recuperar durante el partido. Quiero que mis equipos tengan el balón con el objetivo de descansar, no de prolongar el desgaste emocional. Pero esto sólo se consigue si el equipo es bueno posicionalmente".

Asimismo, Mou prometió liberar a la plantilla de la concentración ante el Dinamo (22 de noviembre) si ganaban ante al Málaga, Real Sociedad, Lyon, Osasuna y Valencia. Una forma de incentivar su concentración y mantener la racha...
J.L. Guerrero.
Fuente: www.marca.com



sábado, 5 de noviembre de 2011

Entrenamiento de salto vertical del futbolista y modelo de juego del entrenador: Un abordaje más complejo (entiéndase específico).


De acuerdo con  Graça (1994), son dos tipos de problemas los que están implicados en el proceso de aprendizaje (entiéndase entrenamiento): (1) Los problemas de la selección de la respuesta adecuada a la situación ( el que, el cuando y el porque) y los problemas relativos a la realización de la respuesta motora (el como). Faria y Frade
(1999) explicaron que “[…] en el fútbol no gana el que salta más alto, quien corre durante más tiempo y más rápido. Normalmente el objetivo del juego de fútbol es ser superior al adversario en número de goles, o sea, marcar más y sufrir menos […] De esto se concluye que lo más importante no es el componente físico, sino el componente táctico de periodización”. Otros autores concordaron con esas
afirmaciones (GASPAR; FERREIRA; PÉREZ, 2005; GRÉHAIGNE; GODBOUT; BOUTHIER, 2001;
NUNES; FANTATO; MONTAGNER, 2006; RINK; FRENCH; TJEERDSMA, 1996). De esta perspectiva del entrenamiento, se hace evidente que, mas importante que intentar mejorar la altura de los saltos de los futbolistas es mejorar su capacidad de decisión en relación al “cuando” y “como” saltar,  o sea, mejorar su
capacidad de realizar el o los saltos en cualquier momento del juego de forma deliberada y oportuna. El modelo de juego impuesto por el entrenador condicionará fuertemente las decisiones de los jugadores, donde deben o no estar, donde deberán colocarse para saltar, o como deberán cabecear.
El principio de especificidad dictamina que sean entrenados los aspectos que están relacionados directamente con el juego (estructura del movimiento, tipo de esfuerzos, naturaleza de las tareas, (…) en el sentido de viabilizar la mayor transferencia posible de las adquisiciones conseguidas en el entrenamiento para el contexto específico de juego (GARGANTA, 1999).


De esta forma el modelo de juego y sus principios en cuanto al concepto  teórico asumen gran relevancia en la orientación del proceso de entrenamiento. Modelo de juego y especificidad se unen de una  forma simbiótica en los juegos deportivos colectivos y, particularmente, en el fútbol.  Damasio (2001) informo que las imágenes mentales “son construcciones momentáneas, tentativas de réplica, de patrones que ya vivenciados por lo menos una vez y para los cuales la posibilidad de obtenerse una réplica exacta es baja […] la probabilidad de que ocurra una réplica substancial puede ser superior o inferior, dependiendo de las circunstancias que las imágenes fueran asimiladas y puedan ser accedidas.” Por ejemplo, hacer entrenamientos técnicos y exigir que los futbolistas puedan ejecutar un modelo de juego de alta complejidad durante la competencia (GARGANTA, 1998), haciendo sesiones con énfasis en la técnica prepara al futbolista para ejecutar bien el fundamento en aquel contexto de entrenamiento  (DAOLIO, 2002),
aunque no mejora al deportista para practicar el mismo fundamento en una situación de juego (TURNER; MARTINEK, 1995), no entrenando el modelo de juego elaborado por el entrenador.
De acuerdo con Damásio (2001), una gran parte del conocimiento general es almacenado en el encéfalo bajo la forma de imágenes. Así, las imágenes sobre las cuales el ser humano actúa no solo deben estar focalizadas sino también deben ser mantenidas activamente en la mente – algo que es realizado por la memoria en constante trabajo a través del entrenamiento. El mismo autor afirma que “el hecho que un organismo tenga una mente  significa que ella forma representaciones neuronales que pueden transformarse en imágenes que son manipuladas en un proceso llamado pensamiento, lo cual acaba por influenciar el comportamiento en virtud de la ayuda que confiera en términos de previsión del futuro, de planificación que este de acuerdo con esa previsión y de la elección de la próxima acción”. Se refiere entonces que al utilizar las imágenes evocadas, puede recuperar un tipo de imagen del pasado, lo cual fue formada cuando ella planifica cualquier cosa que pueda suceder, que espera que venga a suceder. De acuerdo con esta perspectiva, cuanto más “rico” sea el entrenamiento en la diversidad de imágenes  inducidas a los jugadores /equipo, más apto se tornará un jugador /equipo en su capacidad de anticipar un estímulo (asociándolo a una imagen previamente adquirida) y de elaborar una respuesta / acción.

Un ejercicio debe poseer la facultad de proporcionar a los jugadores/equipo el mayor número de imágenes para que las tomas de decisión sean adquiridas en la resolución del problema de juego (TAVARES, 2002).
Esto solo es posible si el entrenador utiliza ejercicios que simulen situaciones de juego o que simule aspectos relacionados con la organización de juego del equipo (RAAB, 2003).
Es importante afirmar que, dentro de esta diversidad de imágenes el entrenador debe buscar que los ejercicios se relacionen con la manera o intención de jugar del equipo, esto es, que deriven del modelo de juego determinado por el entrenador (CARVALHAL, 2003). Castelo (1994) explicó que cada persona dentro de su cabeza tiene un modelo mental del mundo, una representación subjetiva de la realidad externa, que consiste en decenas de miles de imágenes. “Para que la persona consiga actuar.. es indispensable que el modelo tenga alguna semejanza en sus líneas generales con la realidad […]” (CASTELO, 1994). Así, la especificidad se debe traducir como la construcción de los ejercicios de entrenamiento, que buscan inducir a los jugadores de la forma más cercana posible a la forma de pensar de juego del entrenador.
  “proporcionarán una mayor adaptación y generarán un mayor rendimiento en la prestación durante el juego” (OLIVEIRA; FRADE, 1991).
En los ejercicios se debe introducir la noción de especificidad:  “solo se podrá llamar ESPECIFICIDAD  si hubiese un permanente  y constante relación entre los componentes psico-cognitivos, táctico-técnicos, físicos y coordinativos, en correlación permanente con el modelo de juego adoptado y los respectivos principios que le den cuerpo” (OLIVEIRA, 2005, 2007), o sea, la adecuabilidad /adaptabilidad  de un ejercicio en función del modelo de juego pretendido, articulando/ modelando de forma sistémica los cuatro componentes del rendimiento deportivo. De este postulado es también la idea que la especificidad se asume como un “concepto dinámico y que no es absoluto y estático” (OLIVEIRA; FRADE, 1991).
Entonces, la elaboración de los ejercicios de saltos de impulso vertical debe ocurrir en el juego y en el entrenamiento situacional (SINDIK; VIDAK, 2008; COUTINHO; SANTOS SILVA, 2009), aunque siempre de acuerdo con el modelo de juego para realizar un adecuado trabajo táctico (TRNINIC et al., 2008), con el fin de proporcionar un almacenamiento en la memoria al respecto de “que hacer” o “como hacer” (WOLPERT;GHAHRAMANI; FLANAGAN, 2001). En el caso que esas directrices no sean respetadas el entrenamiento del salto de impulso vertical no va a mejorar la inteligencia de juego del atleta (CARVALHAL, 2001), simplemente desarrollará lo físico y/o lo técnico durante el cabeceo. Actividades que no ejercitan el pensamiento táctico (RAAB, 2007). Barbanti (2001, p. 3) refuerzan una de estas afirmaciones, sobre el entrenamiento físico, de no estimular el raciocinio táctico a través de la siguiente definición:


El entrenamiento físico es una repetición sistemática de movimientos que producen reflejos de adaptación morfológica y funcional, con el objetivo de aumentar el rendimiento (físico) en un determinado espacio de tiempo.
Se concluye que el entrenamiento de salto vertical debe estar inserto en el modelo de juego del equipo de fútbol para generar la acción táctica en el encuentro indicado por el entrenador  (OLIVEIRA et al., 2006).

LA CONSTRUCCIÓN DE LOS EJERCICIOS.

A lo largo de este estudio de revisión fuimos afirmando que “ un ejercicio solo es verdaderamente específico si sigue una orientación íntimamente ligada al modelo de juego adoptado por el entrenador, subyacente a un contexto que lo define en determinado momento, fruto de la lógica del proceso de entrenamiento, atribuyéndoles un sentido” (TAVARES; FRADE, 2003).
Cuando el entrenador planea el entrenamiento de acuerdo con esta ESPECIFICIDAD, el entrenamiento de las capacidades físicas “fuerza”, “resistencia” y velocidad asumen contornos diferentes de una perspectiva estrictamente fisiológica (científica). Así, de acuerdo con los mismos autores,  se pueden dividir los ejercicios por paquetes de contracciones musculares, o sea, atendiendo a la tensión, velocidad de contracción, la duración de la contracción, que serán determinados por el propósito de jugar de acuerdo a una manera, el modelo de juego. De este modo, el entrenador luego de verificar cuales van a ser los comportamientos realizados en su juego que necesiten y que tipo de contracciones musculares pretende entrenar, debe solicitar dicho comportamiento en los ejercicios de entrenamiento. Los saltos promueven la realización de gran tensión muscular y de contracciones musculares excéntricas basadas en la producción de la fuerza por los músculos mono-articulares  y su transferencia inter-segmentaria por los músculos bi-articulares de los miembros inferiores, en el sentido próximo-distal (DURWARD; BAER; ROWE,
2001; PRILUTSKY; ZATSIORSKY, 1994).
Los saltos pueden ser incluidos en las sesiones de entrenamiento dedicadas al entrenamiento de principios, sub-principios y sub principios de los sub principios del modelo de juego caracterizados por el uso acciones de “Fuerza-Específica”. Estos ejercicios promueven alta tensión muscular, tienen corta duración y presentan una velocidad moderada/alta (OLIVEIRA, 2004).
Debe prevalecer siempre la idea de que las características físicas de determinado ejercicio emanan siempre del modelo de juego, de la manera de jugar del equipo. Es de acuerdo con el entrenamiento de estos principios, sub principios y sub principios de lso sub principios del modelo de juego del entrenador que será manejada la dinámica de las cargas. Bajo esta metodología de entrenamiento, serán elaborados ejercicios de entrenamiento que requieran, en un determinado espacio de tiempo definido, entre 9 y 30 días porque Marques Junior (2009b) afirmó que en esa duración ocurría  un significativo almacenamiento del contenido en la memoria, una maximización de las repeticiones del aspecto que fuera ejecutado, (en este caso el salto vertical) que vendrá según el modelo de juego, o se el trabajo táctico.


De acuerdo con Tavares y Frade (2003), es necesario comprender que “existen diferentes ‘futboles, diferentes juegos y diferentes formas de jugar […]”. Siendo así, es tenida en cuenta la noción de ESPECIFICIDAD que fue presentada anteriormente, se torna imposible dar recetas para el entrenamiento, recomendar ejercicios a pesar que estos se encontraran fuera de la esfera del propio modelo de juego del lector. El ejercicio solo es específico si fuera construido por el propio entrenador, de acuerdo con su forma de entender el juego, de acuerdo con sus propios principios y filosofía. La propia forma de conducción, en la práctica, de un mismo ejercicio cambia según el entrenador que  lo lleve al a práctica, pues cada uno enfatiza determinados aspectos.
Todo se relaciona con la forma de entender el fútbol y con las ideas que cada entrenador tenga. No se puede por lo tanto, sugerir ningún ejercicio, aunque apenas ejemplificar, para un determinado sub principio de un hipotético modelo de juego, un ejercicio en el cual el salto de impulso vertical es trabajado de acuerdo con la noción de ESPECIFICIDADE.
A continuación, son presentados 4 ejemplos de ejercicios para que el lector pueda entender como es estructurado el entrenamiento de salto de impulso vertical centrado en el modelo de juego.

Ejemplo 1
Tema / Momento:
 Organización ofensiva  intersectorial/grupal.
Sub-Principio:
 Organización ofensiva intersectorial/grupal – sector de medio-campo ofensivo y ataque: explorar los corredores laterales para efectuar centros para el cabeceo  de los atacantes y medio-campistas; ubicar rápidamente un gran número de jugadores en posición de cabeceo; colocar dos jugadores en posición adecuada para efectuar remates a puerta (2ª pelota).
Objetivos:
Explorar los corredores laterales;
Ejecutar buenos centros;
Buscar los espacios para el juego aéreo y para la  2ª pelota.
Forma/Descripción: 6 + (2) x 5. El equipo atacante en azul de 6 + (2) intenta colocar la pelota en sus laterales que efectúan centros para el cabeceo de sus compañeros de equipo. Los centrales en rojo que se encuentran defendiendo intentan impedir al equipo adversario de marcar un gol. Nadie puede entrar en el área delimitada de los latelares. Siempre que haya un gol o una interceptación, el balón re comienza en el centro del campo por el equipo atacante. El espacio es de un medio campo, o sea, acontece un entrenamiento situacional.
Vea la Figura 1.

FIGURA 1: Los laterales en negro deben centrar el balón al área para generar juego aéreo, habiendo un portero (G).




Ejemplo 2
Tema / Momento:
Organización ofensiva intersectorial/grupal.
Sub-Principio:
Organización ofensiva intersectorial/grupal – sector de medio-campo ofensivo y ataque: basado en Hughes y Franks (2005), las mayores chances de gol acontecen con cuatro toques al balón, los jugadores deberán practicar dos pases, siendo que el tercer toque el lateral va a efectuar un centro para un cabeceo de los atacantes y medio campistas, sucediendo el cuarto toque en el cabeceo.
Objetivos:
Perfeccionar la precisión del pase con pocos toques al balón;
Ejecutar buenos centros;
Buscar espacios libres para cabecear.
Forma/Descripción: 6 + (2) x 5.
El equipo atacante intenta colocar el balón en sus laterales que efectúan centros para cabecear por parte de sus compañeros de equipo. Para que el balón llegue a los laterales deben haber máximo dos pases, el tercero será el centro y el cuarto el cabeceo. Los pocos toques permitirán que la defensa no tenga un adecuado posicionamiento, generando un ataque veloz y con alta posibilidad de gol. Los centrales que se encuentren defendiendo intentarán impedir a los rivales de marcar. Siempre que haya un gol o una interceptación, el balón re comienza en el centro del campo por el equipo atacante. El espacio es de un medio campo, o sea, acontece un entrenamiento situacional.

 Ejemplo 3
Tema / Momento:
Organización defensiva individual.
Sub-Principio:
Anticipación y agresividad en los duelos aéreos.
Objetivos:
Perfeccionar  la técnica de interceptación del balón en el aire.
Descripción:
Grupos de dos jugadores colocados uno delante de otro y de espaldas al entrenador. El entrenador lanzará un balón para el aire y el segundo jugador a las espaldas del primero, debe interceptar con la cabeza, anticipándose a su compañero que intenta dificultarle, intentando ganarle la posición.


Ejemplo 4
Tema / Momento:
Organización ofensiva colectiva.
Sub-Principio:
Finalización con la cabeza en salto después de entrada al primer palo.

Objetivos:
Perfeccionar la técnica de finalización a través del cabeceo;
Perfeccionar la técnica del pase/centro.
Descripción:
Movimiento de los atacantes en rojo del segundo al primer palo en diagonal, para recibir el centro y cabecear a portería (variar el lado del centro).
Vea Figura 2.


 FIGURA 2: Los laterales en azul deben central el balón al área al primer palo para generar el cabeceo de los atacantes en rojo.

CONSIDERACIONES FINALES.
Realizar una prescripción del juego aéreo apenas por valores cuantitativos de ese fundamento durante el entrenamiento técnico y/o entrenamiento físico se torna desprovisto de las características del fútbol porque ese deporte acontece en un contexto de imprevisibilidad donde la táctica es el principal componente de rendimiento de esa modalidad. A pesar de que varios autores afirman que la táctica es la variable más determinante en el rendimiento del (BATISTA, 2006; GARGANTA, 2002, 2006; MATTA; GRECO, 1996; SILVA et al., 2005; SILVA, 2006), actualmente el entrenamiento del cabeceo del fútbol donde ocurre el salto de impulso vertical, acostumbra a ser elaborado fuera de la realidad del juego. El gran problema de esa sesión es que genera adaptaciones neuronales propias para ese trabajo, no preparando al futbolista para el juego.


Por ello, la metodología del entrenamiento de la periodización táctica se preocupa como los contenidos de las sesiones son almacenados en la memoria de los futbolistas, recomendando que el entrenamiento sea predominantemente táctico, o sea, lo físico, lo técnico y lo psicológico van a estar subordinados a la táctica, precisamente al modelo de juego del entrenador. Con esa perspectiva de entrenamiento de entrenamiento, el salto de impulso vertical es trabajado en el cabeceo conforme al modelo de juego, o sea, nunca en una sesión están insertos todos los componentes de rendimiento de fútbol
 (físico, técnico, psicológico y táctico). Entonces, la construcción de los ejercicios de salto de impulso vertical tendrá que ser manejado por el modelo de juego. Incluso cuando el entrenador desee privilegiar determinado aspecto físico en un instante cualquiera de entrenamiento, quien coordina la selección de los ejercicios (que deberá tener un impacto siempre en los 4 componentes de rendimiento) es la organización de juego, o sea, el trabajo táctico, donde, en último análisis, los procesos de toma de decisión están siempre presentes, integrados en un contexto de modelación abierto (en función del sentido atribuido por la forma como el entrenador elabora la manera de jugar de su equipo). El salto de impulso vertical no es una excepción a esta
regla. En este sentido, el entrenador debe volver a crear con una cierta constancia, la ejecución del salto vertical, de acuerdo con el modelo de juego.

Bibliografía:
TREINAR FUTEBOL RESPEITANDO A ESSÊNCIA DO JOGO: O EXEMPLO DO SALTO COMO AÇÃO TÁTICA E NÃO SOMENTE TÉCNICO-FÍSICA

Autores:
Pedro Miguel Silva
Pedro Manuel de Oliveira Santos
Nelson Kautzner Marques Junior



‎"Los pensamientos te llevan a tus propósitos, tus propósitos a tus acciones, tus acciones a tus hábitos, tus hábitos a tu carácter y tu carácter determina tu destino".
Tyronne Edwards.

Traducción al español:
Óscar Méndez Albano.