miércoles, 12 de junio de 2013

"Kloppología. Jürgen Klopp como nunca lo leemos".

En Agosto del 2009 el periódico alemán Die Zeit (ZM) presenta una gran entrevista, realizada por Carolin Emcke y Moritz Müller-Wirth, a Jürgen Klopp (JK), al inicio de la Bundesliga 2009/10. Era el inicio del entrenador en el Borussia Dortmund, en que alcanzó un 6to lugar, fallando el acceso a una plaza europea en la última jornada. 631 días antes de consagrarse campeón alemán. 988 días antes de alcanzar el bicampeonato. 1387 días antes de disputar la gran final de la Liga de Campeones, en Wembley, frente al Bayern de Munich.
De la metodología de entrenamiento al trabajo exhaustivo en pro de la evolución de los jugadores, pasando por el liderazgo, por el análisis de los partidos y por la aplicación de la cinética en el fútbol, es un verdadero manual de Kloppología. Sin cualquier tipo de rodeos, Klopp viaja hasta la infancia y adolescencia en la Selva Negra, una comunidad con cerca de 1500 habitantes, habla sobre su relación con la fe y con la muerte, como también aborda cuestiones políticas, sociales y un tema tabú en el fútbol alemán: la homosexualidad.
El fútbol Mundial presenta una entrevista por las cuales contribuyeron Carlos Felipe Costa, y principalmente Sofia Oliveira, estudiante  de Licenciatura de Derecho en la Facultad de Porto.


ZM: Sr Klopp, queremos hablar con Vd sobre Fútbol.
JK: Pues es algo nuevo. Ya estoy casi habituado que la prensa se interesen apenas por la información “Rosa”: cuanto fue que costó un jugador o quien fue visto con quien en la discoteca.
ZM: En pocos días comenzará una nueva época en la Bundesliga. En la última época fue marcada por el fútbol sistémico y también por la frase de Jürgen Klinsmann “Cada jugador, día a día, puede mejorar un poco”.  En este momento, Klinsmann ya fue sustituido, aunque queda la pregunta: que significa concretamente “mejorar  a un jugador de fútbol”?
JK: En público, existe siempre una tendencia para hablar, desde el punto de vista teórico, de sistema, del modelo de juego y del papel del entrenador y de los jugadores. Raramente es cuestionado para que sirve determinado ejercicio práctico, un entrenamiento o que sacas de eso para desarrollar o formar un jugador.
ZM:  Y…?
JK: Mi regla pedagógica básica consiste, en una primera instancia, en que es mucho más importante enaltecer las cualidades del jugador que de señalarles los puntos débiles y criticarles las fallas. No podemos decir al jugador. “Esto no lo debes hacer” o “Esto no lo vas a conseguir hacer”. Cuando yo, como entrenador, creo en un jugador y que el puede evolucionar, al mostrarle como el puede desarrollar sus capacidades gano su confianza. Si el siente esa confianza, va a evolucionar y crecer como jugador. Y, en el momento de la verdad, va a creer en mi y, seguidamente, en si mismo.
ZM: Aunque una auto-confianza alta no sustituye al talento. ¿Que le suceden a los puntos débiles de los jugadores?
JK: La autoconfianza, para mí, es determinante. Después, si, trabajamos los puntos débiles. Varias veces, muchas veces. Son ejercitados, repetidamente. Tengo un excelente ejemplo en el plantel, en nuestro central Felipe Santana. El es verdaderamente un atleta excepcional. Tiene una gran capacidad física, lo que le permite una ventaja en las acciones Hombre a Hombre. Pero tenía que entonces disimular sus limitaciones técnicas. Para corregir las deficiencias, solo tuvimos que hacerle dos preguntas:
¿Cuál es la función de un defensa central? Y ¿Por qué es que él es un jugador crucial en el equipo?
La respuesta fue inmediata: el defensa central es, casi siempre, nuestro último recurso. Cuando pierdes el balón o si no puedes controlar el balón correctamente, es  cierto que el rival va a tener una oportunidad para marcar un gol. En esa posición, es crucial tener jugadores con un nivel técnico considerable. Eso se analiza con la base en tres parámetros: recepción y control del balón, conducción del balón y pase. Y fue eso que hicimos con Felipe Santana. Entrenar el control, conducción y pase. Varias veces….muchas veces.

ZM: ¿Los compañeros no se divierten con este tipo de entrenamiento?
JK: Eso es un disparate. No, nadie se divierte o se rie  en este tipo de entrenamiento, porque le puede suceder a cualquiera. Y sucede! Entrenamiento y repetición. Eso es válido para atletas y para músicos. Vi, recientemente, una película sobre un baterista que repetía las secuencias individuales 1600 veces, hasta que estuviesen verdaderamente interiorizadas. Ahí, el ya no piensa más. Apenas tocaba. Simples: badambadam, badambadam. Repetición, repetición. Las cosas también funcionan así en el fútbol. No precisas entrenar 1600 veces, aunque, después del entrenamiento, le coloco a Felipe Santana 60-70 pelotas desde posiciones diferentes. Y el va a tener que conseguir operar siempre, recibir, conducir y pasar.
ZM: ¿Eso es suficiente?
JK: Caro que no es suficiente para corregir las deficiencias del jugador, aunque consigues algo muy importante: El jugador se compenetra y pasa a saber lidiar mejor con sus puntos débiles. El jugador tiene que reconocer estos puntos débiles. Saber vivir con ellos.
ZM: Ahora el consigue pasar bien el balón…
JK: La técnica es, desde mi punto de vista, el primer pre-requisito para un futbolista. El arte, si quieres.
Después, es seguida de un segundo paso: la inteligencia del juego.
Y ahí hay una necesidad de mejorar individualmente, como también desde el punto de vista colectivo.
 Sea con todo el equipo, sea con parte del equipo.
 Después, también poseemos recursos sofisticados para realizar un análisis  via video de alto nivel tanto en lo individual como en lo colectivo, en que utilizamos múltiples cámaras que están instaladas en el estadio con ese fin.
ZM: Antes de hacer un análisis en equipo, tiene que ver el vídeo del encuentro. ¿Cuánto tiempo dura esa tarea?
JK: Para que un vídeo de un partido de 90 minutos sea debidamente visto, no lo pudo ver de corrido. Paro, vuelvo para atrás, avanzo. Paro, vuelvo para atrás, avanzo. Demoro 5 horas en analizar y desmenuzar un juego de forma de aprender todo.
ZM: ¿Cuando es que hace eso?
JK: Cuando jugamos el sábado, hago el análisis de nuestro juego el domingo. Los martes, vemos las imágenes del equipo relativas al último partido.
Reúno a los jugadores y observamos dos secuencias:
Lo que hicimos bien y lo que hicimos mal.
De la misma forma, hago reuniones por sectores.
Por ejemplo, me reúno muchas veces con los cuatro defensas para mostrarles lo que pretendemos y como actuar durante las diferentes situaciones de juego.
Es fundamental definir los tiempos correctos, para que la línea de cuatro funcione a la perfección: No se pueden mover demasiado rápido, ni de forma demasiado lenta.
En lo referente a lo que menciona a los análisis individuales, tenemos un registro de grabaciones de todos los jugadores. De todas sus acciones. Una  a Una.
ZM: ¿Hace críticas individuales frente a todo el equipo?
JK: Cuando tenemos críticas, nos gusta de hacerlas en frente a todo el plantel. Nuestras críticas son hechas con respecto al comportamiento posicional, nunca son críticas personales.
 El trabajo de desarrollo funciona por medio de retro-alimentación y de correcciones.
ZM: Cual es la frecuencia de los entrenamientos?
JK: Hacemos dos entrenamientos los martes. Los miércoles, hacemos cinética y una unidad de entrenamiento. Los jueves  un entrenamiento y los viernes otro.
Los  sábados son los encuentros.
ZM: ¿Cinética?
JK: La cinética es fundamental en mi metodología de entrenamiento. El profesor Horst Lutz nos presentó un método fabuloso, llamado Life Kinetik, que obtuvo excelentes resultados con esquiadores alemanes como Felix Neureuther. Esto involucra la concentración con la coordinación, como también la educación ocular (entrenamiento de los ojos). Aparentemente, esto parece tener muy poco que ver con el fútbol. Por ejemplo, nosotros entrenamos formas bastante complejas de malabarismo (recoger dos cubos de azúcar, tirarlos y agarrarlos con las manos cruzadas), lo que permite aprender a diferenciar la percepción y movimiento, cerebro y aparato motor. Todo esto se entrena.
ZM: ¿Esto tiene sentido para los jugadores?
JK: (Risas). Eso es la parte de la autoridad: si yo quiero que sea hecho, es hecho. Esto permite que los jugadores perciban que esto los ayuda para mejorar su rendimiento, y a tener mayor velocidad de reacción, a reaccionar de forma más veloz, a tener una percepción más precisa y una mejor visión general del juego. Todo esto junto acaba por fortalecer mi autoridad. La inteligencia de los jugadores de fútbol es francamente sub-valorizada. Las personas los juzgan por las declaraciones que hacen al final de los encuentros, muchas veces por responder a preguntas poco inteligentes. Trate de poner un micrófono en frente de la nariz de un cirujano inmediatamente después de una operación de dos horas al corazón. El es quien nos salva la vida. Aunque a pesar de esa circunstancia, también muchas veces se escuchan  buenas  respuestas.
ZM: Lo que dice con respecto a jugadores inteligentes y adultos, ¿hay una predisposición para que cuestionen decisiones o para pedir privilegios?
JK: El ejemplo típico es el de la distribución  y de la ocupación de las habitaciones. Si no hubiera un criterio, todos elegirían habitaciones individuales. Yo busco que no lo has hayan. Reservo siempre habitaciones con dos camas y hago énfasis que los jugadores no escojan a sus compañeros. Por eso, soy yo quien define como se habitan las mismas….Si no lo hiciese, puede imaginar lo que de eso resultaría.
ZM: ¿En la última temporada hubieron excepciones?
JK: Habían dudas. Habían  dos jugadores que roncaban. Así no se puede! En una concentración es preciso dormir y descansar bien. Por eso, recibieron ambos una habitación individual. Así podían roncar a voluntad. Para definir la distribución de las habitaciones, hago un sorteo en el inicio de cada etapa, y lo que se transformó en un verdadero ritual. Enseñamos un sorteo de las competiciones europeas: tenemos los partidos en casa que es lo primero que será sorteado y que se sienta en el frente, de ojos tapados, a la espera de saber quien elige su carta. O sea, “quien juega fuera”. Después, hay gritos y cenas de júbilo. Esto se acabo convirtiendo en un acontecimiento muy divertido.
ZM: En su niñez o adolescencia, ¿reconocía la autoridad en alguien?
JK: Mi papá era un deportista de cuerpo y alma. Muy completo. Un entrenador de cuerpo y alma. Muy completo. Fue quien me mostró y me enseño todo: fútbol y esquí. El era completamente irresponsable: cuando esquiábamos, solo veía su anorak amarillo. De las pistas de esquí no veía nada.
ZM: ¿Como era eso?
JK: El me pasaba o me dejaba atrás y, con eso, procuraba llevarme al frente. Nunca esperaba por mí. Era completamente irrelevante al hecho de que yo era un principiante. El pasaba por mi disparado. Y yo veía siempre la espalda de aquel anorak amarillo. El quería que yo fuera un esquiador perfecto. E hicimos esprints y tramos...en el campo de fútbol. A  partir de la línea de fondo hasta el medio campo. En mi primer esprint, ya el había llegado al medio campo y yo todavía estaba llegando a la entrada del área mayor. Eso para el era muy malo. El me quería mucho y yo sabía esto.
Aunque no tenía ningún tipo de consideración por mí: ni me protegía, ni me dejaba ganar.
ZM: Desagradable!!
JK: Tuve suerte ya que el quería que yo hiciera lo que me divertía. Ya ahí, amaba al fútbol, más que otra cosa, aunque naturalmente  no tenía paciencia para los domingos, levantarme a las 8 de la mañana,  entrenar golpeos con la cabeza!
ZM: Cuando comenzamos a hablar, por la descripción que nos hizo de su papá, sentimos una increíble semejanza reflejada en su comportamiento en relación a sus jugadores: una mezcla entre exigencia y proximidad, rigidez y afecto.
JK: Hmm…¿En serio? Se calla…Tiene razón!
ZM: ¿Su papá era apenas ambicioso o era un verdadero amante de este deporte?
JK: Cuando mi papá ya estaba con un Cáncer en estado avanzado, decidí disputar con su equipo de Veteranos un partido de “Masters”. El adoraba el tenis y esa fue su forma de despedida de la vida.
Lo más importante era que disfrutase. Un día cuando estaba ya en el hospital, me llamó y me habló de su funeral. Me dijo que música debería tocarse, Un solo de trompeta de Helmut Lotti y “Time to say goodbye”. Me dio también una fotografía que debía ir encima de su cajón: mostraba todavía toda su vivacidad.
Mi papa era muy vanidoso y solía decir en broma “si alguien abre el cajón, no habrán problemas”!  Ahí, yo sentí la responsabilidad de ser el único hombre que quedaba en la familia. En la Selva Negra (Suroeste de Alemania), donde nací y crecí, la muerte no es un tema que los hombres discutan con las mujeres.

ZM: ¿Consigue aceptar a la muerte como algo inalterable y definitivo?
JK: Oh… Incluso soy  creyente. Aunque aceptar la inmutabilidad de la muerte me parece increíblemente difícil.
ZM: ¿Que es para Vd la fe?
JK: La fe es simplemente certeza. No trago esa idea desde los tiempos de mi infancia, aunque en algún momento de mi vida tuve esa idea. Para mi significa- por más patético que esto sea- que debo hacer todo lo que está a mi alcance para cambiar el lugar donde estoy para mejor. Para mí, en muchas diferentes situaciones, es importante que las personas que me rodean estén bien. Yo estoy siempre bien. Deseo verdaderamente hacer un trabajo que haga al mundo mejor. Infelizmente, este deseo no significa que para tener éxito en esa  tarea, deba  aceptar que hay cosas- como la enfermedad o el dolor- que no puedo cambiar.
ZM: ¿Este deseo de mejorar las cosas, esta voluntad de mejorar la vida de las personas tiene también consecuencias políticas?
JK: Yo nunca escogería un partido, apenas para sentirme mejor. Ahora, cuando un partido promete reducciones de los impuestos para los escalones más elevados de tributación- a los cuales  ahora pertenezco- esto no es motivo suficiente para que yo los  escoja.
ZM: ¿Cual es la percepción de la realidad política y social fuera de su mundo protegido por el fútbol?
JK: Nosotros vivimos en la zona de Ruhr. Observamos, claro, las personas que van a ver los entrenamientos todos los días. Y claro que esas personas no son veraneantes de vacaciones. Son personas que no tienen trabajo. Ante  esa realidad no podemos cerrar los ojos. Los jugadores saben exactamente cuan dura es la realidad de la vida de las personas durante esta crisis financiera.
ZM: Por favor, Sr. Klopp!!!
JK: Absolutamente! No preciso  engañar a nadie. Mis jugadores no precisan posar para una revista con la cara manchada de carbón. Las personas de la región no precisan de este tipo de pseudo-compasión. Lo que nosotros podemos hacer es proporcionarles momentos de distracción. Darles alegrías. Nuestros fans ganan, empatan y pierden con nosotros. Tenemos la tarea, en estos momentos, de crear momentos tan agradables cuanto nos sea posible. Y esa es una tarea monumental.
ZM: ¿También le transmite este mensaje a los jugadores?
JK: No. No preciso. Ellos saben en la interna. También no puedo pensar que ellos le fueran a solucionar los problemas a las personas! Apenas podemos ayudarlos para hacer invisibles esos problemas tan graves. Recientemente, recibí un mensaje de un fan que era beneficiario de Hartz IV (sistema de parados laborales alemanes de larga duración)  y que contaba que tenía comprado un billete de un encuentro del Borussia Dortmund.
ZM: ¿Y?
JK: Ahora, en  realidad, tuve que decir inmediatamente que él no estaba bien de la cabeza y debía gastar su escaso dinero en cosas más importantes. Aunque se que le llevamos alegría a la vida de esa gente. No puedo cambiar la situación política, no puedo cambiar nada de la realidad social, aunque si puedo hacer que estas personas sean felices por algunos momentos.
ZM: Hay ámbitos en los cuales el fútbol está desfasado de cara a la realidad social alemana. La homosexualidad está abrazada en la cultura, en la política y hasta en las fuerzas armadas. En el fútbol existe apenas un muro de las lamentaciones relacionado con este asunto.
JK: Es preciso esclarecer cual es la fuente del problema. Claramente no son los jugadores, los fans o los entrenadores.
ZM: Ah…
JK: En mi equipo, los homosexuales son muy bien recibidos. Cuando un jugador es bueno, juega. Cuando no es bueno, no juega. Tan simple como eso.
ZM: Tal vez no es tan simple. De lo contrario, los jugadores ya lo hubieran asumido hace  más tiempo. En su lugar, tienen que ocultar su sexualidad y soportar el desprecio de los colegas y aficionados. Los jugadores reaccionan con histeria ante la idea de ducharse con un compañero homosexual….
JK: Ah! Veo lo que Vd sabe acerca de lo que pasa en las duchas?! Hay siempre algo de insólito y que los jugadores tienen que habituarse. Algunos musulmanes se duchan con ropa interior. Y luego existen al inicio rumores y desde hace algún tiempo...ahora  ya es normal. Tengo certeza de que van siempre a existir rumores y bromas piadosas. También las hay entre deportistas femeninas, donde es aceptado decir “fea es la tuya”…
Una tontería. Esto se hará rápidamente normal. Es como todo. Como trabajar una línea de 4 sin líbero.
ZM: ¿La homosexualidad va a tornarse tan natural como la línea de 4 defensas sin líbero?
JK: A esa también nadie la quería, y luego cuando se comprendió se convirtió en normal.
ZM: ¿Entonces, porque este tabú?
JK: Muy simple: el primero que sale del armario va a ser perseguido por la prensa. Van a caerle encima y no serán los compañeros. Estos aceptan más rápidamente que la prensa. Las revistas color de rosa irían  a disparar, durante meses al pobre desgraciado.
ZM: ¿Si fuera gay lo  hubiera asumido? ¿Si no podría disimularlo como enfocaría dicho problema?
JK: Tengo que pensar sobre eso. No soy gay. Aunque pienso, sinceramente, que si hace años hubiera tenido que decir que era gay, no tendría el  trabajo que tengo hoy. Cuando, hoy en día, un jugador viene a pedirme consejos sobre su salida del armario, ahí, antes que nada, teniendo en cuenta lo que se avecina acerca de los medios y la vida pública, le recomendaría que no fuese pionero en esa revelación.
ZM: Entonces si nadie fuese el primero, ¿esto significa que los/las futbolistas gay deben llevar una doble vida?
JK: Tendría que ser en masa. Cuando diez o veinte  asumen a la vez: "Hola, aquí estamos. Hola, somos gay …".  A continuación, el caso podría cambiar  totalmente. Se apoyarían mutuamente, por supuesto.
ZM: ¿Que va a existir primero: la primer Bundesliga femenina o el primer futbolista gay asumido?
JK: Claramente la primera. No. Los primeros 10 futbolistas homosexuales no. ¿Apuestas?
ZM: Para terminar, nos gustaría presentarle algunas declaraciones, las cuales apenas debe responder con Cierto o falso.
ZM: El papel del entrenador está siendo sobrevalorizado.
JK: Falso.
ZM: ¿Jurgen Klinsmann fracasó como entrenador del Bayern?
JK: Falso.
ZM: ¿Manuel Neuer va a ser el nuevo portero de la selección Alemana?
JK: Cierto.
ZM: ¿Ballack debería terminar su carrera como futbolista?
JK: Falso.
ZM: El dinero destruyó al fútbol.
JK: Falso.
ZM: Los agentes perjudican al fútbol.
JK: Falso.
ZM: Kehl merecía haber ido al Mundial del 2008, en vez de Frings.
JK: Cierto.
ZM: Mathías Sammer va a ser el próximo seleccionador Alemán.
JK: ¿Puedo saltar la pregunta?
ZM: El fútbol es, en último análisis, ¿justo?
JK: (Duda largamente) Cierto.
ZM: Su frase, “Ahora no tomé una decisión profesional fundamentada en motivos puramente personales”.
JK: Cierto.
ZM: Jurgen Klopp siempre dice la verdad en las entrevistas.
JK: (Duda largamente) Falso.


Autores:  Carolin Emcke / Moritz Müller-Wirth
Traducción al español: Óscar Méndez Albano.


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