jueves, 14 de febrero de 2013


ENTRENAMIENTO EN EL FÚTBOL ESPAÑOL
Teoría y práctica de una metodología aplicada.


JESÚS CUADRADO PINO
ENTRENADOR NACIONAL DE FÚTBOL, NIVEL III.
MÁSTER PROFESIONAL EN FÚTBOL (CESFÚTBOL Y UNIVERSIDAD DE MURCIA)
ESPECIALISTA EN ALTO RENDIMIENTO DEPORTIVO POR LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID.
MÁSTER EN ALTO RENDIMIENTO DEPORTIVO POR EL COMITÉ OLÍMPICO ESPAÑOL.
EX-PREPARADOR FÍSICO DE U.D. SALAMANCA Y REAL VALLADOLID.
DIRECTOR DE LA REVISTA TRAINING FÚTBOL.
DIRECTOR DEL MÁSTER PROFESIONAL EN FÚTBOL (CESFÚTBOL Y UNIVERSIDAD DE MURCIA).
JECUPI@TRAININGFUTBOL.COM


Me parece adecuado comenzar con una frase que, como profesor, en los apuntes
de mi asignatura del Máster Profesional en Fútbol para Entrenadores Nacionales y Licenciados en Educación Física, indico textualmente: “Los principios del entrenamiento deportivo, por sí solos, no dotan al deportista de un
adecuado rendimiento en su especialidad.
Para rendir a buen nivel en una especialidad concreta se exige una adaptación concreta.
El proceso de entrenamiento ha de estar enfocado a la dinámica y particularidades de las acciones inherentes a cada deporte.
Por ejemplo, tanto un lanzador de peso como un jugador de fútbol necesitan de la fuerza como capacidad biomotora, pero cada uno manifiesta la fuerza de forma muy
diferente en sus respectivas competiciones, por lo tanto, cada uno precisa una metodología distinta para el desarrollo de la fuerza”.
En fútbol, no se trata de ser más resistente ni más rápido ni más fuerte que el rival, se trata de ser más eficaz en el juego. Aunque no debemos olvidar que se necesita
la resistencia, la rapidez y la fuerza. Esto nos lleva a una reflexión que yo repito mucho a los entrenadores:
la técnica, la condición física y la capacidad mental son herramientas muy importantes, pero siempre han de estar al servicio de la táctica y del juego.
Para planificar el proceso de trabajo en fútbol, los entrenadores debemos orientarnos en las ciencias del entrenamiento, pero para conseguir una verdadera transferencia a las exigencias de la competición tenemos que aplicar el modelo de competición en
fútbol. Modelo que tenemos que considerar desde dos parámetros:
las características del fútbol como deporte y el análisis del juego. El fútbol, por sus características y la dinámica de su juego, requiere varios modelos de entrenamiento
que resumo en el gráfico superior.
El modelo globalizado y el modelo estructurado son los que producen mayor transferencia a  la competición, pero dentro del proceso de entrenamiento es 
necesario el modelo analítico en determinadas ocasiones. Lo que sucede actualmente en la práctica, sobre todo en nuestro país, es que muchos creen que el modelo
analítico sólo sirve para el desarrollo de las capacidades condicionales
y no para el trabajo técnico o táctico.


 
La mejor vía para ganar es jugar bien y
el requisito para hacer esto es entrenar
correctamente Pero en la práctica se incurre
en multitud de errores en la aplicación de la
metodología de entrenamiento, que vamos a
explicar cómo debe ser para que tenga éxito.



La resistencia en fútbol.
Hay que desarrollar el metabolismo anaeróbico láctico y el metabolismo
aeróbico. Cada uno de ellos proporciona unos beneficios al futbolista:
el metabolismo anaeróbico láctico permite realizar los esfuerzos a un ritmo alto y acceder a esfuerzos de alta intensidad a lo largo de la temporada. El metabolismo
aeróbico permite una buena recuperación entre esfuerzos y mantener una regularidad en el rendimiento durante toda la temporada.
Además, hemos de tener presentes los dos subtipos de cada uno de estos dos metabolismos, lo que supone cuatro sistemas energéticos de la resistencia:
capacidad aeróbica, potencia aeróbica, capacidad láctica y potencia láctica. Debemos considerar que el aumento de la capacidad aeróbica no es significativo a
partir de los 18 años, por eso estimo que no es aplicable en el fútbol adulto.

La fuerza en fútbol.
Me parece muy acertada la clasificación de fuerza de la escuela italiana, encabezada por Carlo Vittori, que tiene en cuenta los tres componentes del músculo:
componente contráctil, componente elástico y componente reflejo. Aplicando esta clasificación al fútbol, clasifico las cuatro manifestaciones de fuerza que debe
trabajar el jugador: fuerza máxima dinámica, fuerza explosiva, fuerza explosivo-elástica y fuerza explosivo-elástico-refleja. Además de estos cuatro tipos de fuerza, para
organizar el entrenamiento y planificar la orientación de los ciclos a lo largo de la temporada tenemos que hacer referencia a cuatro conceptos: fuerza general, fuerza
dirigida, fuerza especial y fuerza compensatoria.



La velocidad en fútbol.
Desde hace mucho tiempo sostengo que la velocidad en el fútbol no existe desde el punto de vista anatómico ni desde el punto de vista fisiológico. Sin embargo,
a nivel externo, el fútbol contiene muchas manifestaciones de velocidad
Dentro del aspecto físico tenemos:
velocidad de reacción, capacidad de aceleración y velocidad de traslación. Dentro del aspecto técnico-táctico tenemos las velocidades mental, gestual y técnica.
En este punto quiero hacer una reflexión muy particular: los estímulos máximos (carreras a máxima velocidad sobre distancias cortas) son un método de entrenamiento
utilizado en casi todos los equipos con la pretensión de mejorar la capacidad
de aceleración y la velocidad de traslación. Sin embargo, con este método es imposible conseguir las mejoras pretendidas. La capacidad de aceleración y la velocidad
de traslación dependen del potencial del músculo. Por eso, únicamente con trabajos de fuerza pueden desarrollarse. Los estímulos máximos pueden mantener sus niveles, pero ni las desarrollan ni las mejoran.


El error de olvidar el trabajo de fuerza compensatoria.
El trabajo de fuerza compensatoria es imprescindible para fortalecer grupos musculares que no se desarrollan en forma paralela a los más requeridos por el futbolista.
Se trata de evitar lesiones en músculos antagonistas o sinérgicos de las acciones de competición.
En muchos equipos profesionales de nuestro país no se hace este trabajo, especialmente
se descuida el trabajo de isquiotibiales (semitendinoso, semimembranoso y bíceps femoral), no se les somete a ejercicios de fortalecimiento y flexibilidad. Aquí tenemos
una causa de que se produzcan tantas lesiones en este grupo muscular. Entre los años
92 y 96, en el Salamanca y el Valladolid, fabriqué un aparatito para cada jugador, con gomas de fonendoscopio, con el fin de trabajar los isquiotibiales de forma
concéntrica, isométrica y excéntrica. No tuvimos lesiones de este tipo. Muchos jugadores se llevaron el aparatito cuando ficharon por otros equipos.

El abuso de los rondos.
En casi todos los equipos profesionales se emplea gran parte de las sesiones de entrenamiento ejecutando rondos. Abusar de ellos, convirtiéndolos en tareas
esenciales, significa confundir un trabajo complementario con un trabajo fundamental, provocando un gran déficit en el entrenamiento del equipo. El rondo no tiene connotaciones ni similitudes con el juego: se desarrolla en un espacio delimitado y fijo, hay muchas líneas de pase, los pases siempre son cortos y al pie, en posesión del balón sólo existe el objetivo de pasar, no se provocan desmarques de ruptura, el jugador que defiende se limita a interceptar el balón. Los rondos no tienen transferencia a la competición, pueden servir como calentamiento o como recuperación activa o para tareas recreativas, pero no pueden emplearse como tarea integral con el objetivo de
que produzcan una mejora específica del juego. Lamentablemente,
existe una excesiva utilización de ellos, de la misma forma que existe una equivocación al denominar rondos a múltiples tareas de entrenamiento que no son tales.



El déficit en el entrenamiento de la táctica.
Para el fútbol, hace años establecí la siguiente definición de táctica:
todas las acciones colectivas e individuales que se desarrollan con el objetivo de neutralizar y superar al adversario; la táctica es una lucha directa contra el oponente.
Posteriormente añadí que la verdadera táctica es la capacidad del jugador para tomar decisiones durante el juego. Salvo honrosas excepciones, la táctica se entrena mal, porque se confunde  el entrenamiento globalizado y estructurado con un revoltijo de ejercicios físicos, técnicos y tácticos mezclados sin criterio. Se hacen tareas con balón que no contienen un diseño táctico apropiado.
El objetivo de las tareas tácticas debe ser desarrollar el proceso cognitivo del jugador para que mejore su capacidad de interpretación ante las cambiantes situaciones
del juego. Además, hemos de tener presente que los jugadores aprenden con lo que hacen, no con lo que se les dice. Muchos entrenadores profesionales pretenden
que su equipo juegue de una forma concreta simplemente por sus indicaciones verbales.
Esto sólo conducirá a soluciones erróneas, como muestra metafóricamente el siguiente gráfico, que he tomado del libro ‘El aprendizaje de las acciones motrices en el deporte’, de Robert Singer, editado en 1986 y que mantiene una gran vigencia.



1.- SE JUEGA MAL PORQUE SE ENTRENA MAL.
La labor esencial del entrenador profesional de fútbol es entrenar efi cazmente para que su equipo juegue bien con el objetivo de ganar. La mejor vía para ganar
es jugar bien. El requisito para jugar bien es entrenar bien. Pero en la práctica se incurre en multitud de errores en la aplicación de la metodología de entrenamiento.
No se parte de un buen análisis del juego y de las variantes tácticas, y abunda la aseveración de “hay que ganar como sea”. Sin embargo, está muy claro que esta frase es un tópico, una mentira y, lo que es peor, una coartada para la incapacidad. Los
que dicen que “hay que ganar como sea” entrenan “como sea”, por eso juegan tal mal sus equipos.

2.- LAS RECETAS O EL ENTRENAMIENTO IMITATIVO.
Son muchísimos los entrenadores que se dedican a observar entrenamientos, sobre todo entrenamientos de equipos del más alto nivel, para apuntar lo que hacen
y luego hacerlo ellos con sus respectivas plantillas.
Además, su publican muchos ejercicios estereotipados como si sirviesen para todo y muchos les copian al pie de la letra, a modo de receta. Lo importante no son las recetas, sino los conceptos. Todo no vale para todos. En un ejercicio de técnica no basta
con describir su desarrollo, es totalmente necesario crear unos elementos de corrección para buscar la mejora. Si se trata de una tarea táctica, se hace imprescindible
dotarla de un fundamento que sea aplicable a la competición en función de las características de cada equipo.



3.- DEL CAMPO AL BANQUILLO.
No pretendo indicar que los que hayan jugado en un alto nivel profesional no puedan ser buenos entrenadores.
Hay ejemplos de grandes jugadores que después han sido grandes entrenadores. Lo que indico es que pasar directamente del campo al banquillo es un error. Reafirmo que jugar no es una garantía para entrenar, en medio se necesita una formación. Pero
en nuestro país es una norma muy extendida: jugador famoso que pasa a entrenar a un equipo profesional en cuanto deja de jugar. Lo cierto es que jugar y entrenar
son dos actividades completamente distintas que requieren capacidades distintas.

Quienes consideran que haber jugado al fútbol a un alto nivel es una garantía
para entrenar bien están en un error. Se lo argumento con cinco razones muy concretas:
1ª.- Se juega por cualidades y se entrena por conocimientos.
2ª.- A la gran mayoría de los jugadores sólo les gusta jugar, pero no les gusta el fútbol; prueba de ello es que, mientras están en activo, no ven los partidos que se televisan, porque no les interesan y están pendientes de otras cosas.
 3ª.- Cuando juegan, tienen una visión muy parcial del juego y un desarrollo muy limitado del mismo, porque sólo le observan desde la perspectiva de su puesto.
4ª.- Tienden a entrenar por imitación, copiando sin análisis ni rigor lo que han hecho ellos con los entrenadores que han tenido.
 5ª.- Como la edad ya no les permite seguir jugando, quieren mantenerse, ahora como entrenadores, en una actividad a la que han estado muchos años ligados; no son entrenadores por vocación, sino por seguir la inercia de una actividad que puede permitirles un puesto de trabajo.
Muchos de ellos, recientemente pegaban patadas al balón y ahora pegan patadas a la pedagogía.


4.- LAS MODAS INUNDAN LAS SESIONES DE ENTRENAMIENTO.
En nuestro fútbol profesional actual abundan los entrenamientos por simple moda. Hace muchos años la moda era el entrenamiento de resistencia, luego se pusieron de moda los partidos de los jueves, más tarde los estímulos máximos y el trabajo de reactividad
de los viernes, después los rondos, siguieron los ejercicios de posesión en espacios reducidos, luego el entrenamiento globalizado, a continuación el trabajo de fuerza publicado por Guilles Cometti, actualmente vemos la panacea en lo que se ha dado en llamar “periodización táctica”, que proviene de la escuela portuguesa. El aumento del rendimiento en todos los deportes se debe en gran parte a la progresión en los métodos de trabajo, pero resulta estéril, además de perjudicial, utilizar modelos de entrenamiento sólo porque supongan una moda. Los “modernos” hablan ahora del ataque previsto (del que Benito Floro hablaba en los años 90 y explicaba ejercicios muy eficaces
para desarrollarlo), emplean muchos una formación 1-4-2-3-1 (que Juan Manuel Lillo puso por primera vez sobre un terreno de juego en la temporada 91-92 con
la Cultural Leonesa y continuó en la Unión Deportiva Salamanca, culminando con un ascenso desde Segunda B a Primera en sólo tres temporadas), comentan sobre el trabajo táctico diferencial por grupos (que ya desarrolló Jorge D’Alessandro hace más de diez
años). Sin embargo, todavía no analizan ni emplean los principios fundamentales del juego, las zonas activas del juego, las especialidades en ataque y en defensa,
y el proceso de acción del jugador; aspectos que yo he introducido como básicos en su concepción teórica y aplicación práctica, y que llevo desarrollando hace muchos años en conferencias y apuntes. Con suerte, dentro de unos quince años, se incluirán en la
enseñanza oficial para entrenadores.

5.- TAREAS TÁCTICAS EN LAS QUE PRIMA LO CONDICIONAL.
Considero que en fútbol debería seguirse una máxima inalterable para aplicar al entrenamiento: cuando se haga una tarea globalizada mediante juegos empleando
el balón, siempre debe prevalecer el aspecto táctico. Pero observo que esto no sucede en la práctica.
Más bien al contrario, se diseñan tareas con elementos tácticos, técnicos y físicos simultáneos y en su desarrollo sobre el campo de entrenamiento casi siempre se incide sobre lo condicional. Se exige velocidad, esfuerzo, empeño máximo. Se descuidan las
correcciones técnicas y, sobre todo, tácticas. Ello lleva a un aprendizaje erróneo que produce en los partidos falta de precisión y equivocadas tomas de decisiones
en los futbolistas. El esfuerzo y la velocidad sin precisión no sirven para nada. Hay que aplicar la máxima velocidad que nos permita la precisión.


6.- F. C. BARCELONA: MODELO DE JUEGO, MODELO DE ENTRENAMIENTO.
Entre la gran confusión terminológica que existe en el fútbol está la frase “modelo de juego”. Cada juego, o juego deportivo, es un modelo en sí mismo. Así tenemos
que el fútbol, baloncesto, balonmano, rugby…son modelos de juego. Cada uno es un modelo sujeto a unas reglas y a una dinámica de desarrollo muy concreta. Lo que ocurre es que dentro de cada uno de ellos se pueden utilizar unas u otras variantes tácticas
para adaptarlas a cada equipo. Por eso, personalmente, considero que cuando queramos referirnos a la forma de jugar de un equipo de fútbol deberíamos hablar de “modelo táctico” en vez de “modelo de juego”.
Por encima de esto, considero que el buen equipo de fútbol no es el que emplea una defensa adelantada o intermedia o retrasada, ni el que desarrolla un
ataque indirecto o directo o contraataque. Considero que el buen equipo de fútbol es el que tiene entrenadas todas las variantes tácticas y emplea unas u otras durante cada partido, según convenga a la situación de juego que se presente. Todo el mundo dice que el Barcelona tiene un modelo de juego muy afianzado, lo que representa la clave de su éxito. Desconocimiento.
En primer lugar, emplean mal la frase porque a lo que se refieren es a un “modelo táctico”, como explico anteriormente. En segundo lugar, se equivocan al
decir que el Barcelona tiene una forma sistemática de jugar. Lo que ocurre es que entrenan perfectamente las situaciones del juego en relación a la toma de decisiones
que deben tomar todos sus jugadores cuando tienen el balón, cuando le tiene un compañero y cuando le tiene un jugador rival. Entrenan mediante lo que
ellos llaman tareas simuladoras preferenciales para actuar eficazmente a nivel colectivo e individual ante las cambiantes circunstancias del juego. Su modelo de juego es el fútbol, su modelo táctico es interpretar bien las situaciones para obrar en consecuencia. Si el Barsa juega bien es, fundamentalmente, porque todos sus futbolistas saben interpretar perfectamente las situaciones que se les pueden presentar en el desarrollo
del partido, merced a una cultura táctica desarrollada con eficaces tareas de entrenamiento.

7.- ENTRENAMIENTO DE LA SITUACIÓN DE DEFENSA, 
OLVIDO DE LA SITUACIÓN DE ATAQUE.
 Dentro de lo poco y desacertadamente que, en general, se entrena la táctica, hay bastantes equipos que entrenan los movimientos defensivos y no hacen lo
mismo con las acciones colectivas de ataque. Más o menos, vemos bastantes equipos que se repliegan bien, que hacen las coberturas adecuadamente y ejecutan
correctamente las vigilancias defensivas. Pero con el balón no tienen la más mínima coordinación colectiva. Entrenan la situación de defensa y no hacen lo mismo con la situación de ataque. Este hecho me resulta sorprendente, porque en ataque hay más
variantes que en defensa, mucha más riqueza táctica.
Estos entrenadores suelen decir que la defensa se prepara y el pase de gol aparece, no obstante, deberían tener presente que los movimientos ofensivos bien desarrollados favorecen muchísimo la aparición del pase de gol. Demasiados equipos que defi enden,
digamos, de forma correcta y que están perdidos y sin rumbo en ataque. Así, podemos observar multitud de errores de jugadores de altísimo nivel en sus movimientos
sin balón en la zona de finalización.


 8.- A PESAR DE TODO ESTO, 
LOS EQUIPOS ESPAÑOLES ESTÁN A GRAN NIVEL MUNDIAL.
Así es. Pero esto se debe principalmente a que compran muchísima calidad técnica. Fichan a base de talonario a los mejores jugadores del mundo. Tienen mucha técnica y mucho talento individual alquilados.
Este talento y técnica de muchos de sus futbolistas les ofrece un gran rendimiento, sobre todo cuando se enfrentan a equipos con presupuestos mucho más bajos.
Pero lo único que están haciendo es sumar jugadores, sin embargo jugarían mucho mejor y conseguirían  mejores resultados si en vez de sumar jugadores,
lo que hiciesen fuera coordinar jugadores. El máximo rendimiento de un equipo de fútbol se expresa con la  coordinación de todos sus futbolistas, no con la simple
suma. Esta coordinación debe estar basada en un eficaz desarrollo de las acciones tácticas con el aporte de una buena condición física específica.
Aspectos que sólo se logran a través de una buena metodología de entrenamiento.


"El talento sin esfuerzo solo sirve para divertirse".
 Javier Imbroda.


                                                    Óscar Méndez Albano.













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