jueves, 11 de junio de 2009

El entrenamiento con sobrecarga. Mitos y verdades

Antiguamente se decía o afirmaba incansablemente, tanto por parte de entrenadores como de preparadores físicos, padres y todo el mundo en general, vinculados tanto al deporte de fútbol base como al fútbol cercano al alto rendimiento o al alto rendimiento mismo, de los inconvenientes o aspectos negativos que tenía para con los deportistas que practicaban la musculación.


Se repetían mitos, aspectos que nunca habían sido estudiados profundamente, que no tenían una base científica como si fueran verdades, que con el tiempo se han ido desterrando, aunque todavía se siguen escuchando y afirmando tanto por parte de padres como, lo más alarmante, de parte de entrenadores y preparadores físicos.


La musculación o entrenamiento con sobrecarga se empezó a utilizar en los diferentes deportes cuando se puso de moda en los años setenta, pero su aporte negativo vino de que la misma venía de ejercicios y métodos que no tenían mucho que ver con el deporte específico en si, sino con el físico-culturismo y se refería más a aspectos estéticos que a aspectos que mejoren el rendimiento deportivo.


Su influencia sigue hoy en día, a tal punto que todavía se sigue trabajando cuando uno ve en el gimnasio a diferentes equipos entrenando por partes o aislando músculos, como si el cuerpo estuviera dividido en partes, cuando uno hiciera un gesto deportivo solo lo hiciera un músculo solo, aislado. Además, se siguen utilizando métodos con sus cargas correspondientes provenientes del físico-culturismo, ignorando aspectos fisiológicos sumamente importantes que se dan en el juego mismo, además del tiempo de aplicación de la fuerza, que es totalmente diferente o no tiene nada que ver con un físico-culturista.


Se defendía al entrenamiento con el propio peso del cuerpo porque tenía un aspecto más liviano sicológicamente que una barra con discos, ignorando el peligro que esto conlleva, tanto en la técnica de ejecución del ejercicio como para poder controlar las cargas; y más peligroso de todo: porque se trabaja con un peso muy alto sin darse cuenta la gente que lo utiliza por su aspecto lúdico.


Mitos y verdades:

-Uno no queda enano cuando hace musculación o entrenamiento con sobrecarga.

-No pierde velocidad, ni técnica, ni coordinación. (Utilizada de forma correcta estos aspectos aumentan o mejoran).

-La musculación o pesas por si sola no hacen a un deportista ni mas rápido ni mas lento. (Sí lo hace la musculación, las cargas y los métodos empleados, todo esto sumado).
-No se puede utilizar o empezar a cualquier edad. (No se recomienda empezar con pre-púberes; primero, porque si se trabaja con altas cargas pueden haber daños óseos importantes, y, segundo, porque si se empieza a trabajar después de la pubertad todos los pequeños logros obtenidos se pierden).

-Se recomienda empezar a trabajar en la pubertad. (Es cuando hay mayores ganancias debido al aumento de hormonas como la testosterona, que hacen que los niveles de fuerza de un adolescente aumenten multiplicados por quince).

-Se deben utilizar ejercicios donde actúen grandes grupos musculares y no músculos aislados, trabajando así la fuerza intermuscular y la intramuscular además de la neuro-muscular.

-Se debe trabajar con pesos medios a altos cuidando mucho la técnica de ejecución.

-Se debe prestar especial atención a la técnica de ejecución para evitar lesiones.

-Se debe transferir o usar el fenómeno de transferencia luego de un ejercicio (sea mediante saltos o esprints) para transferir e incidir el trabajo sobre la fibra explosiva.

-Se debe trabajar fisiológicamente el sistema atp-pc (cuyas repeticiones nunca superen los 10 segundos)(usado predominantemente en el fútbol junto con el oxidativo o aeróbico).

-La fuerza ira enfocada o dirigida hacia todos los movimientos explosivos (saltos, arranques, frenadas, golpeos, esprints, remates, etc.) que existen en el fútbol y no hacia aspectos estéticos.


-Hoy en día, debido a los avances científicos en lo diferentes deportes a través de estudios de física y biomecánica, se ha comprobado que las diferentes acciones en un encuentro de fútbol conllevan una gran manifestación de fuerza en un tiempo de aplicación mínima (200-300 milésimas de segundo) y que la fuerza enfocada hacia ese aspecto tiene una importancia preponderante.



“No es la voluntad para ganar, sino la voluntad para prepararse para ganar lo que hace la diferencia”.
Paul “Bear” Bryant.

Óscar Méndez Albano

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