Saturday, May 7, 2011

"Al fútbol se juega de pie" por Luis Martín.

Nació en Pedralbes, barrio al norte de Barcelona, en 1947 y hasta 1997 vivió a un kilómetro y medio del Camp Nou. Estuvo un año en Japón y al volver Carles Rexach se hizo cargo del primer equipo durante una cruda etapa en la que el Barça perdió la semifinal de la Copa de Europa ante el Real Madrid.
Charly no es cualquiera para el Barcelona. No corrió nunca, ni para ser Pichichi, galardón que ganó con 17 goles en 1971, y no solo jugó con una mano por pie sino que le bastó mover la cintura para sacar un regate. Tan listo era que cuando jugaba en El Plantío se cambiaba de banda en la media parte para seguir en la zona en que daba el sol, siempre seca. 
En 1988 montó el despacho con Cruyff encima de una pelota; hoy no se hablan. Guardiola les dedicó el último 50 al Real Madrid por patentar la idea.



Pregunta. Luis Suárez es el único español que...
Respuesta. ¡No me extraña! El mejor, elegante, fino, listo. Era mi ídolo. Él y Kocsis. La selección no tuvo cultura futbolística, ni fue un verdadero equipo hasta hace 15 años. El Madrid ganaba la Copa de Europa, pero el crack siempre era extranjero y el premio fue para Di Stéfano, Kopa. Los buenos eran ellos. Luego, 25 años sin que un equipo español ganara la Copa de Europa. Ahora todos los equipos son competitivos.
P. Guardiola les dedicó a usted y a Cruyff el 5-0 al Madrid.
R. Siempre te gusta que se acuerden de ti, pero el que lo cambió todo de verdad, en 1973, fue Michels: la manera de jugar y de entrenar. Cambió lo de subir escaleras, correr y saltar con balones que pesaban una barbaridad por la pelota, los rondos, la conservación del balón. Después empezó a venir un entrenador cada año, un alemán, un inglés, H. H... Y cada año el Barça jugaba de una manera. Pero Michels nos dejó aquel gusto. Hasta que volvió Cruyff en 1988, hicimos foc nou (tabla rasa), y buscamos jugar como queríamos, más o menos. Pero, por encima de todo, nuestro mérito fue demostrar que de esa manera se podía ganar. Porque no todo el mundo nos daba la razón, muchos pensaban que no se podía jugar así. Tuvimos que demostrar que esa filosofía funcionaba y lo conseguimos.
P. ¿Recuerda qué le dijo Johan como punto de partida?
R. Que necesitábamos futbolistas, gente que jugaran al fútbol. Sabíamos lo que queríamos, cómo nos gustaba jugar y estábamos seguros de que funcionaría. Me acuerdo de que buscando jugadores le dije: 'Hay un tío que se llama Eusebio en el Atlético de Madrid que juega muy bien pero tiene poco nombre'. Nos fuimos a verle a un amistoso con la selección. Johan me dijo: '¿Estás seguro de que es bueno? ¡No la ha tocado!'. Pero sabíamos lo que queríamos. Yo sabía que en casa había gente: Milla, Amor, Roura... Nuestro éxito fue que empezamos poco a poco. Dijimos dónde jugaba cada número y qué tenían que hacer: 'Mirad: el 2 hace esto, el 3 esto... Y quietos paraos, cada uno en su sitio y aquí no se mueve ni Dios'. Lo importante no era quién jugaba, sino dónde y a qué.
P. ¿Por eso pusieron a Zubizarreta de 11 en un entrenamiento?
R. Sí, para dejar claro que más allá de las calidades individuales, que ya las ajustaríamos, lo importante era que todos supieran qué tenían que hacer. Luego empezamos a moverlos. Primero dos: Laudrup se cambiaba con Stoichkov; Laudrup hacía de 9 y Hristo de 11. Luego, tres: incorporabas a Txiki, que era el 10. Entonces giraban tres y cada uno podía hacer lo del otro. Luego el lateral... Ya eran cuatro. Queríamos que cada uno ocupara una parcela del campo e hiciera su trabajo en relación al otro. Pero, para empezar, en vez de eso de tocas y te vas nosotros dijimos lo contrario. En el fondo la idea es sumar la calidad al colectivo.

P. Lo de Guardiola es la sublimación de esa idea...
R. Ha puesto sus cosas, muchas. Pep es muy listo. Este equipo defiende muy bien y nosotros defendíamos peor. Pero se ha encontrado con una ventaja: la gente que sube ahora ya sabe cómo tiene que jugar, nosotros casi lo tuvimos que enseñar. Ha tenido problemas con la gente a la que se lo ha tenido que enseñar, porque no es tan fácil aceptar según qué cosas. Con Ibra, por ejemplo.
P. ¿Aceptar qué cosas?
R. Está claro. Nadie puede decir que Ibra sea malo, porque es muy bueno. Y lo sabe él y lo sabe Pep. Pero llega aquí, Pep le empieza a decir que si patatín patatán y él piensa: 'A mí qué me explica este tío si yo siempre soy el mejor'. Él quiere jugar a su manera y el del Barça es un estilo donde todos deben interpretar el mismo fútbol. La gente sabe que primero es el nosotros y luego el yo. Eso lo tiene claro hasta Messi, porque Messi sabe que gracias a sus compañeros él es mejor.
P. ¿Usted cuando era pequeño iba a Les Corts?
R. Sí, con mi padre. Pero era muy pequeño, me acuerdo más del Camp Nou, con 10 años. Yo me acuerdo de Kubala, claro, pero también de Suárez, Kocsis, de Czibor, Villaverde, Eulogio Martínez. Czibor hacía locuras con la pelota, tenía un regate terrible. En esta casa siempre han gustado los buenos futbolistas. El Barcelona de mi infancia jugaba muy bien. Luego tuve mala suerte: llegó un fútbol oscuro, triste, físico. Sin imaginación alguna, era correr y correr, y si no corrías no jugabas. Yo me cansé de oír eso de sudar la camiseta, pelear... "Hay que morir por la camiseta", nos decían. Y yo pensaba 'oiga, yo lo que quiero es jugar y pasármelo bien, ¡no me quiero morir que tengo 20 años, hombre!'. 'Hay que manchar la camiseta', decían. ¡Uns collons! Al fútbol se juega de pie, cuanto menos te ensucies mejor, señal de que has podido jugar más y te has podido pasar la pelota. En el fondo, de lo que más orgulloso estoy es de que se haya convertido en realidad lo que pensé toda mi vida: que jugando bien al fútbol también se gana, que no es necesario ni morder, ni morir, ni chorradas. Que siendo pequeño se podía jugar estaba demostrado hacía muchos años. Mira Simonsen. Si no pones al bueno, no juega. Tengo que acabar de creerme que la gente lo ha entendido... Luis y Del Bosque lo entendieron hace años y se subieron a este carro del Barça, lo completaron con muy buenos jugadores y ganaron porque jugaron muy bien. La selección perdió el tiempo hablando de furia porque, a chocar y a correr, a un alemán no le ganas, ni antes ni ahora. Me cansé de oír: mira ese que bueno, lástima que sea tan bajito. ¿Y qué?
P. Usted tuvo muchos entrenadores. ¿Solo le marcó Michels?
R. ¡Muchos! Sin moverme de aquí tuve a Buckimgham, Kubala, Olsen, H. H., Artigas, Weissweiler... Uno me decía una cosa, el otro otra. Yo, al final, pensé: si uno me dice una cosa y el otro, otra, uno de los dos me enreda. La ventaja de Pep es que creció escuchando una versión. En el Barça hace 50 años que le hablan al jugador de cantera de una idea.
P. ¿Ese sello es exportable?
R. Se puede copiar, pero nosotros llevamos 30 años de ventaja, esa es nuestra suerte.
"Messi es el mejor; Xavi es la idea"
P. Tres jugadores del Barcelona compiten mañana por el Balón de Oro. ¿A quién se lo daría?
R. A los tres. Depende de qué se elija. Si es el mejor futbolista, a Messi. Si se premia a la idea, una manera de entender el fútbol, a Xavi. Y si es una mezcla, el mejor del año, si atiendes al Mundial... a Iniesta. Los tres se merecen ser reconocidos como el mejor del mundo. Pero lo más importante es que en el once del año hay cinco del Barça. Es evidente que se premia el estilo del Barcelona, a esta idea...
P. Usted descubrió a Messi...
R. No, yo le vi jugar cinco minutos cuando ya estaba aquí y vi que era bueno. Lo sabía hasta la pelota. No sé si el mejor, pero nadie dio más en menos tiempo. Es como lo de la relación calidad precio, ¿no? Su rendimiento es superior al de cualquiera. Incluso si lo comparas con Di Stéfano, porque el Barcelona siempre fue un equipo al que le costó mucho ganar. Y Messi ya lo ha ganado todo varias veces en cinco años. Y ha metido más goles que nadie. Y ha hecho cosas que nadie... Ya ha pulverizado todas las expectativas. Messi es la piedra filosofal de la idea del barcelonismo.
"Michels lo cambió todo. Lo más difícil fue defender la idea, demostrar que servía".

CARLES REXACH.


                                                         
Fuente:

    Óscar Méndez Albano


Wednesday, May 4, 2011

Sobre ideas y métodos. Por Santiago Solari.


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Por encima de las discusiones conceptuales, lo que más me ha fascinado a lo largo de mi carrera ha sido la observación de los métodos que eligen los distintos entrenadores para intentar plasmar sus ideas. He tenido dos grandes clases de buenos entrenadores: los que creen en los sistemas y los que creen en los futbolistas.
Los primeros organizan una estructura verticalista: ordenan, unifican, automatizan. El objetivo principal es intentar reducir al mínimo la cantidad de errores. Sus procedimientos se desarrollan con gran intervencionismo táctico y se hace un enorme esfuerzo por tratar de prever y controlar todo lo que pueda suceder durante un partido. Marcelo Bielsa y Claudio Ranieri se integran en este grupo, aunque con vocaciones distintas. Bielsa dedicaba su energía a sistematizar el ataque. Ranieri se concentraba en la defensa.
Es difícil, en este tipo de esquema, salirse del libreto. A favor se puede decir que hay poco lugar para el desorden y los vicios individuales. En la sucesión de automatismos que dotan de carácter a estas fórmulas se detectan fácilmente los errores posicionales de los jugadores en las distintas fases de un partido. Estos equipos pecarán antes de anodinos que de anárquicos.
El método verticalista en sí puede producir un peligroso proceso: una suerte de banalización de la responsabilidad individual. No me refiero a la responsabilidad en el error puntual, sino a aquella más trascendental que es la que acarrea el compromiso con las propias convicciones. Al recortar la iniciativa personal, se corre el riesgo de promover el desistimiento en el emprendimiento individual.
Si se produce una renuncia a intentar leer y entender desde dentro las necesidades de los partidos, los futbolistas quedan condenados a un papel meramente ejecutivo. Cuando esto sucede y el jugador solo se limita a realizar obedientemente aquello que se le ordenó, encuentra un cómodo refugio detrás del mandato del superior y se desentiende de su responsabilidad más importante: pensar.
En estos modelos, el jugador corre un riesgo inesperado. A veces, la presión autoimpuesta por cumplir a rajatabla con las imposiciones es la que termina desnaturalizándolo.
Por el contrario, los entrenadores que tienen fe en el jugador y le otorgan un margen de libertad, transitan caminos más heterodoxos. Del Bosque yRamón Díaz entran en esta categoría. Más que imponer un orden premeditado, lo que buscan es moldear paulatinamente un esquema que respete las características naturales de los jugadores. El entrenador que prefiere este tipo de maneras resulta ser, por lo general, una persona más negociadora. Intentan guiar y convencer. Activan la autoestima tolerando espacios de libertad para que se desarrollen las iniciativas individuales. Es a través de estos espacios de no intervencionismo donde se promueve la creatividad. A los jugadores les resulta más fácil encontrar mecanismos de juego que no estaban previstos: asociaciones que crecen por la libre interacción del talento de los futbolistas y para las que no existe una fórmula estandarizada de estimulación.
Estos métodos dependen, en gran medida, de la capacidad y la inteligencia de los futbolistas con los que se cuenta para evitar caer en excesos que solo lleven a la dispersión o al caos.
En el ejercicio cotidiano de la profesión, cualquier persona que se precie a sí misma se siente más cómoda dentro de un esquema que le otorgue un margen para aportar decisiones propias.
Como juego colectivo que basa buena parte de sus posibilidades de éxito en la precisión y el engranaje del conjunto, en el fútbol es impensable despreciar la jerarquización de la autoridad, pero no podemos olvidar que la creatividad y la imaginación necesitan espacio para tomar vuelo.
La mágica labor de los grandes entrenadores es cuando, en ese brebaje, logran conjugar todos los pequeños ingredientes para que armonicen.
“El fútbol se hace menos dramático cuando
lo ejecutan los que saben".
Marcelo Bielsa.

Fuente: Blog de Santiago Solari "El Charco".

Óscar Méndez Albano.

Tuesday, May 3, 2011

Principios/Indicadores tácticos específicos de calidad en el proceso ofensivo.



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Los principios específicos de juego colectivo nos ayudan a entender con más precisión los comportamientos del jugador y a mejorar la organización racional del equipo.
Durante el  Proceso Ofensivo es necesario el desarrollo de determinadas acciones que permitan la puesta en marcha de los principios generales de ataque.
El fin de cualquier acción ofensiva es de provocar efecto sorpresa, en sentido de crear y explorar el desequilibrio inducido en el rival.

Calidad en la recepción y en el pase.
Garganta (1997) observó que la eficacia ofensiva depende del  tipo de pase y del ritmo de juego que tienen  los equipos de fútbol.
El Fútbol es, en su esencia un  ‘juego de pases’ y en ese sentido, un punto fundamental para que el juego sea fluido y tenga continuidad es la calidad en la recepción-pase. En este sentido, la seguridad en el pase implica que el jugador que pasa elija adecuadamente y el jugador que recibe se desmarque oportunamente. (Antón, 2003).
Cruyff (2009) afirma que cuando se realiza un pase por tanto es importante no colocar en problemas al compañero que se pretende pasarle el balón. En realidad hay, jugadores que se destacan por la calidad técnico-táctica en el control y pase. Guardiola destaca la velocidad de ejecución del primer control (recepción) de  Iniesta con el fin de dar continuidad al juego.
La misión del entrenador es reforzar la consecución de hábitos, de contenidos, de conductas, a través de la toma de decisión en el proceso ofensivo, defensivo y de transición, en función de las circunstancias que se presentan.

“Hay muchas maneras de jugar al fútbol, más cuando escoges un estilo, una idea, en que se intenta unir la belleza de juego con la victoria, siempre que ella acontece, sientes más placer, disfrutas y sientes más felicidad que los demás” Johan Cruyff.

Según Garganta (1997), el desarrollo de comportamientos de los jugadores en un juego varía en función a la permanencia de invariantes, de manifestación de regularidad y de producción de novedad.
En el transcurso de un juego, el observador no consigue discriminar sobre el proceso interno de toma de decisión, aunque pude intentar percibir el nivel de adaptación y al contexto. Expone que el proceso de interpretación y reflexión sobre el juego sigue en un primer análisis la naturalidad de los modelos (representaciones) del observador.
Cruyff (2002) subió varias veces de escalón de edad porque sus entrenadores encontraron conveniente que hubiera un incremento de la dificultad/complejidad en su formación, y que obligo a desarrollar el discernimiento táctico, en el sentido que consiguiese ver el campo más rápido y pasar el balón velozmente, tomando decisiones más eficaces.

Posicionamiento diagonal para pases con seguridad.
Otro indicador que permite asegurar la calidad es la realización de pases en trayectorias diagonales. Los jugadores sin balón deben posicionarse como receptores en diagonal y entrelíneas en relación al jugador que tiene el balón, ya que así posibilitan en relación al jugador que tenga el balón, ya que así posibilitan que los pases se hagan de forma de ir eliminando la zonas de configuración espacial adversaria o por lo menos  de algunos jugadores  (Silva, 2004). En la opinión de Guardiola (2009), cuando un equipo esta en fase defensiva es mucho más difícil controlar un balón en diagonal.
Para que haya una visión más amplia del terreno de juego, el jugador debe intentar entonces recibir el balón con la posición del cuerpo de  “perfil” en relación al portador del balón.

Construir triángulos y rombos posicionales para crear líneas de pase.
La importancia del juego posicional y la ocupación racional del espacio de parte de los jugadores son también factores muy importantes. En la perspectiva de Antón (2003), cada jugador debe ocupar espacios que permitan asegurar apoyos en largo y en profundidad, independientemente del dispositivo táctico elegido.
En cada momento del juego, el jugador con el balón debe disponer de compañeros que le den apoyo, siempre que sea posible, por el frente, por detrás y en ambos lados. La ayuda por parte de los jugadores que no tengan el balón se manifiesta a través de los apoyos, de desmarques, de creación de espacios, de arrastrar marcas para generar amplitud. La intención de construir triángulos y rombos, a un nivel sectorial o intersectorial, proporciona una ocupación racional del espacio y un equilibrio en la ocupación de todos los sectores del terreno de juego.
Según la opinión de  Antonio Cortés Inés (2009), esta disposición permite tener control del juego  a partir de la posesión del balón.
La existencia de jugadores de líneas atrasadas en posición de seguridad  en  sentido de  ‘descongestionar’ el juego.


Creación y aprovechamiento de espacios libres.
La creación y exploración de los espacios libres son procedimientos tácticos esenciales para la persecución de los objetivos de ataque.
Los movimientos sin balón, acompañados por la creación de zonas de  incertidumbre, provocan intencionalmente la liberación de un espacio de juego y consecuentemente desorganización estructural defensiva rival, para después el balón entrar en un jugador que ocupe ese espacio, permitiendo progresar en dirección de la portería adversaria (Pereira, 2006).

Circulación del balón (en velocidad) y juego en  ‘campo
grande’.
Un equipo, cuando ataca, debe procurar ‘aclarar’ el juego, debe procurar
 hacer el ‘campo grande’, ocupando corredores, dando profundidad longitudinal  al juego (Frade, 2002 citado por Amieiro, 2004).
La circulación del balón solo será posible a través de la movilidad de sus jugadores, con buen juego posicional y jugando ‘campo grande’ (con los jugadores distanciados en largo y en profundidad).
Cruyff (2009) recuerda la importancia de circular el balón rápido para que el adversario llegue a presionar.
En el F.C. Barcelona  se encuentra el mejor ejemplo de esto mismo. Este equipo recalca la necesidad de imponer un ritmo alto en la circulación del balón para conseguir ese medio metro de ventaja que nunca se conseguirá ganar si no se hace circular el balón velozmente. Si el pase es hecho con un balón rápido, el que recibe siente esa energía e intenta igualmente darle ritmo al juego.

  
Variabilidad en las respuestas de los jugadores y en la utilización de los
espacios de juego.
Garganta (1997) considera la estructuración del espacio de juego un componente fundamental en el proceso de construcción de un equipo desde el nivel individual, manifestada en la comprensión y ocupación de espacios más interesantes por parte del atleta en cada situación-problema  que el juego presenta en la gestión colectiva del espacio de juego, donde el equipo se estructura en el campo con el objetivo de obtener ventaja espacial o numérica por el mayor tiempo posible en las más variadas zonas del terreno de juego.
Este autor estudió la  Organización Ofensiva de equipos profesionales de
Fútbol profesional y observó que la variabilidad de las acciones ofensivas están directamente relacionadas con la eficacia de las mismas en los juegos.

Cruyff (2002) menciona que lo impredecible se produce cuando se cambia de ángulo, con diagonales o pases en profundidad, buscando la verticalidad, con cambios de un lado al otro.
La variabilidad y alternancia de respuestas permite evitar la adaptación/anticipación de los adversarios y la mecanización del juego de ataque porque normalmente las fuerzas defensivas se concentran en la zona donde esta el balón (Antón, 2003).
El mismo autor dice que el equipo que ataca debe cambiar frecuentemente de espacios, moviéndose con rapidez en el juego desde un extremo al otro, pues con eso facilitará la penetración de jugadores, aprovechando el fallo de la defensa que al tener menor densidad y obligar a los defensas a realizar un mayor desgaste físico y psíquico al aumentar sus movimientos y coberturas.

Variación del ritmo de juego.
La variación del ritmo de juego parece tratarse de uno de los aspectos que los entrenadores atribuyen más relevancia en la actualidad.
Para que el  adversario sea verdaderamente llevado  a prueba, el equipo debe aprender a controlar el ritmo de su juego, evitando un  riesgo exagerado que lleve a la pérdida del balón.
En algunos períodos del juego, lo esencial es acelerar y darle ritmo al juego, aunque en otros lo más importante es bajar.
A veces, la mejor forma de construir un estilo de juego y jugar con el tiempo para controlarlo de forma más eficaz. Por ejemplo, es obvio que sería mucho más difícil a un equipo mantener un ritmo de juego con muchos contra-ataques o ataques rápidos. Algunos equipos que se encuentren en ventaja en el marcador optarán por bajar el ritmo de juego y hacer ‘posesión a posesión’.
Según Cruyff (2009), el ritmo de circulación del balón solo aumenta con el juego a uno o dos toques. Defiende que se debe comenzar a construir desde atrás, diciendo que si el juego fuera rápido, el adversario no tendría tiempo para organizarse. Lo mismo dice que se puede intentar aprovechar esta desorganización por la vía directa, esto es, a  través de pases largos, aunque si el juego fuera contra equipos con los diez jugadores por detrás del balón, la vía para conseguir los espacios sería otra.
Es importante identificar estos indicadores presentados, a partir de análisis cualitativos y cuantitativos de los comportamientos de los jugadores en situación de juego. Este análisis de táctica presupone el estudio de las interacciones y de las intenciones.
La información recogida, una vez sistematizada, permite racionalizar los designados patrones de juego y por extensión los modelos de juego, que en el contexto de Fútbol constituyen importantes herramientas, en la medida en que funcionen como referencias para la puesta en marcha de los objetivos y para la evaluación y elaboración de las situaciones de enseñanza y entrenamiento del juego. Así permiten no solo articular y organizar el conocimiento, además de verificar y corregir la acción  (Garganta, 1997).

La Organización  Ofensiva del sector intermedio: Geometría del Rombo
En la parte  (sector) que está en todo (estructura)

La evolución del juego, a lo largo de los tiempos, puede ser resumida en torno a tres grandes fases:
I-. El ataque como elemento dominante.
II- La defensa es el elemento dominante.
III- El refuerzo del medio campo es el elemento dominante de los sistemas de juego modernos. La disposición  geométrica de los jugadores puede ser caracterizada por un rombo (Garganta & Gréhaigne,1999).
Es una evidencia en el fútbol actual la importancia le es atribuido al medio campo. Todos los entrenadores pretenden reforzar esta zona del campo porque entienden que es ahí donde se deciden los encuentros.
A pesar de esto, un equipo de Fútbol debe ser encarada como un ‘todo’
unificado y “debe entenderse a la  luz de la compleja trama de relaciones de las diversas partes que lo componen, partes que no pueden ser entendidas aisladamente y que deben ser definidas a través de sus inter-relaciones, las cuales se expresan en términos probables y son determinados por la dinámica de todo el sistema”
(Kapra, 1998 cit. por Kolar, 2005).
Es imprescindible que se estudie estas relaciones, en la búsqueda de identificar sub-sistemas que, relacionados entre si, operen la optimización de todo el sistema (Garganta, 1997).
Las verdaderas características reales de todo el sistema  (estructura) son producidas por la especificidad de las interacciones entre las partes de lo mismo (sectores) o, sea, son propiedades del conjunto, que ninguna de las partes tienen por si sola (Capra, 1998).
En esta perspectiva de abordaje sistémica que debe ser realizado el análisis de las dinámicas del rombo en sector intermedio, o sea, percibiendo siempre su interconexión y comunicación con los otros sectores del equipo.
Óscar Cano (2009) explorando el estilo del  FC Barcelona afirma que prolongar la posesión, demorar la progresión, hasta que hayan condiciones favorables para su ejecución, dar tiempo para que el equipo se aproxime, esta presente en la conducta de los jugadores de Barcelona en cada pase, la forma como los jugadores se relacionan, lleva consigo el proceso completo. Cada intervención de un jugador lleva implícito la acción posterior para quien recibe el balón. Seidou Keita expone que Iniesta   lleva en las venas el juego del  FC Barcelona (Luís Martin, 2009).
Por lo tanto, podemos concluir que “la articulación de diferentes partes
organiza el todo, que ‘retro-actúa’ sobre las diversas partes para generar cualidades que antes no poseía” y que se trata de un “proceso auto-regulador, donde  efecto y causa tienen una relación circular y en ningún caso lineal”.(Óscar Cano, 2009).
Será importante profundizar sobre la figura geométrica- Rombo. Al hacer una búsqueda en el diccionario encontramos la siguiente definición: Figura geométrica- Paralelo gramo que tiene los lados iguales y dos de sus ángulos mayores que los otros dos.  Trazándolo en sus diagonales se puede dividirlo en cuatro triángulos simétricos. A través de estos triángulos es posible percibir que el área del rombo es la mitad del área de un rectángulo cuyos lados poseen el mismo tamaño de las diagonales del rombo. Debemos pensar que un rombo organizado debe ser más que la suma de los triángulos.
Guardiola (2008) defiende un Fútbol siempre muy geométrico, apoyado, y como consecuencia para que los atacantes puedan crear ocasiones de gol,
los medios tienen que pasar  y recibir el balón de los defensas.
Esta interacción está relacionada con la definición de  ‘sistema’, según el cual la acción de un jugador influye en la dinámica del sistema y por tanto, las intenciones y decisiones de los demás. Tratándose de un  fenómeno colectivo, la acción es colectiva por lo que provoca en los otros y en sus relaciones (Kaufmann & Quéré, 2001).
Vítor Frade (1990) corrobora esta idea, afirmando que el fútbol es un juego de dinámicas cuya invariante estructural es la interacción.
Por lo tanto, cuando analizamos un duelo a nivel estructural, entre rombo y un triángulo, no podemos atribuir ventaja a ninguno de ellos simplemente por el hecho que, a primera vista, habrá superioridad numérica del primero. Realmente, el rombo tiene un lado más en comparación al triángulo, aunque ninguno de los dos vive solo en campo y ambos tienen la ayuda, para ganar longitud en el terreno de juego de los jugadores de los otros sectores, (Lobo, 2007).
El dominio de la zona de creación de un equipo debe medirse a partir de un análisis de los goles obtenidos, de las ocasiones creadas, de la profundidad, del juego penetrante y de las intervenciones frecuentes del portero adversario (Cortés Ines, 2009).
En el FC Barcelona de Guardiola (2009), el papel que los medios desempeñan es decisivo, tal como menciona el propio entrenador  “Xavi e Iniesta son vitales porque en nuestro sistema (modelo), el balón tiene siempre que pasar por los medios para que todo tenga sentido y se organice”.
En la perspectiva de  Garganta & Gréhaigne (1999), en el fútbol  moderno
Se mantiene la denominación de los jugadores según su posicion en el terreno de juego (defensa, medios, atacante), aunque dadas las exigencias actuales, la actividad de los jugadores, a lo largo del juego, trasciende largamente el límite impuesto por esta denominación.  Garganta (1997) afirma que el fútbol actual exige, cada vez más, que el jugador sea capaz de cumplir todas las funciones, para que más allá del espacio que se ocupe predominantemente en el terreno de juego.

Es notorio  que cada vez más se reduzcan las fronteras entre los papeles de defensor, medio y delantero (Garganta & Gréhaigne, 1999).
Guardiola es experto de la utilización de una estructura de 1-3-4-3  en las partes finales de los juegos, apareciendo cuatro jugadores en el medio campo dispuestos en rombo. El medio centro era un jugador de línea defensiva que subía hasta el sector intermedio para construir un rombo. Es evidente que, conocer el dispositivo táctico no implica conocer el modo como el mismo funciona. (Gréhaigne,1989).
De esta forma se ve como el objetivo de organización de un equipo refleja el deseo de desorganizar el del otro equipo.
Aguado Gil (2006) considera que esta organización estructural permite
una buena ocupación del terreno de juego, proporcionando un fútbol con iniciativa, de ataque constante. Esta estructura posibilita la aparición de más triangulaciones, consiguiendo con facilidad superioridad numérica, tanto defensiva como ofensiva.
Como el propio autor refiere, no todos los Entrenadores utilizan una forma de rombo en el centro del campo, optando por organizar los cuatros medios en línea.
Con los jugadores organizados de esta forma se eliminan posibilidades de pase y hay casi una obligación de jugar en horizontal.
Como ya fue afirmado anteriormente, “el centro del campo es una zona vital que requiere jugadores con recursos técnicos y tácticos, que jueguen con pocos toques y que ofrezcan mucha velocidad al juego durante las acciones de pase. Es una zona donde el balón debe salir muy rápidamente de los pies de los futbolistas, buscando las simplicidad y facilitando la construcción del juego ofensivo del equipo” (Cortés Ines, 2009).
El centro del campo se convierte en forma de un rombo: un mediocampista central en
el vértice del rombo, dos interiores y un medio ofensivo más adelantado en la otra punta del rombo. En un modelo de juego, con énfasis en un Procedimiento ofensivo, se le suele atribuir  algunas características a cada una de estas posiciones del sector intermedio.

La posición de medio-centro marca normalmente la identidad de un equipo. Es el centro neurológico de la columna vertebral del equipo, tratándose de un jugador clave en al fase de inicio y de construcción de juego. Deberá distribuir el juego y estar situado por detrás de la línea del balón, revelándose para la creación de espacios a sus compañeros. Tendrá que ser poseedor de una gran capacidad de pase en todas sus formas  (Aguado Gil, 2006).
Cuando baje en apoyo y presionando por los costados, en cuanto perciba la intención de sus compañeros de no efectuar un pase, podrá realizar movimientos de arrastre para una zona que permita la intervención de otro compañero o el apoyo propio por detrás del (Etxarri e Zamora, 2003).
Cortés (2009) revela que un medio-centro del  FC Barcelona es dominador del espacio aéreo, siendo importante en la organización y de la  estrategia. Subraya la necesidad de este de jugar fácil, con pocos toques y sin riesgos, evitando sobretodo pérdidas de balón en zonas de construcción.
Cruyff (2008) revela que Sergio Busquets (medio-centro del  FC
Barcelona) hace fácil lo difícil: ayuda en la salida y a uno o dos toques.
Los medios interiores deben poseer un gran sentido táctico, manteniéndose en su línea posicional (Aguado Gil, 2006).

En este sentido, los jugadores que juegan en el centro del campo deben garantizar al equipo los siguientes aspectos:
1. Recursos técnicos y tácticos para jugar y organizar el  juego de equipo.
2. Llega a zonas de finalización.
3. Goles.
4. Juego entre líneas.
5. Cambiar la orientación de juego  (variación de corredores de juego).
6. Profundidad y  último pase.
7. Consistencia y recuperación del balón.
8. Presión colectiva en la fase defensiva del juego.” (Cortés Ines, 2009).


Se caracterizan normalmente como jugadores dinámicos y de excelente calidad técnica, con gran capacidad para jugar por dentro y entre líneas, realizando rotaciones y cambios de posición. Por su calidad técnico-táctica intentar atacar los espacios entre el lateral y central de la línea defensiva adversaria, mediante penetraciones de ruptura o en conducción por los corredores, mostrando habilidad en la resolución de situaciones de  ‘uno contra uno’ y capacidad de ofrecer centros precisos. El alto coeficiente de goles de los delanteros resulta, en gran parte, de la excelente visión de juego de estos jugadores en la realización del último pase (Cortés Ines, 2009).
La participación de los medios interiores en juego posibilita apoyos a los delanteros que van al corredor central o al medio más adelantado (Etxarri y Zamora, 2003).
En la posición más avanzada del rombo esta otro mediocampista que puede ser un jugador mas o menos posicional. Debe mantener el equilibrio entre la línea anterior (pivte o medios interiores) y el  posterior (delanteros). Será importante que tenga buen toque de balón porque la zona de juego exige gran nivel técnico y tendrá que tener, no solo la capacidad de realización del último pase (Etxarri e Zamora, 2003), como también aparecer para finalizar las jugadas.
Debe ser capaz de aparecer en  zonas de remate desde posiciones atrasadas debido a su situación espacial (Aguado Gil, 2006).
El equipo del  F.C. Barcelona juega los encuentros con un medio campo organizado en triángulo, aunque puede transfigurarse y formar rápidamente un rombo con la aparición de Messi u otro jugador en el corredor central, y como se puede observar en la figura 2.
                                 Fig. 2 Formaçión de un ROMBO en el centro del campo del equipo del FC Barcelona.

Se intenta formar un rombo en el centro del campo, con uno, dos o tres delanteros que bajen al centro del campo para completar el vértice más adelantado. Los otros dos delanteros permanecen bien abiertos en los corredores laterales. El principio es utilizar y esto y bajar de posición de un delantero para intentar abrir espacios en la línea defensiva, intentando abrirla y permitir que los jugadores que se encuentran en los corredores laterales reciban el balón en situación privilegiada. En este sentido, se crea superioridad en el medio campo, ganando ventaja numérica, espacial y temporal, desde que se circule el balón con velocidad.
Prieto Castro (2009) resume bien los  principios relacionados con el medio campo del FC Barcelona refiriendo que la zona de elaboración, la calidad técnica y la capacidad táctica de los medios alcanzan un grado de efectividad y preciosismo. Las rotaciones que hacen los jugadores en el medio campo son continuas  para ofrecer líneas de pase, tanto las anteriores como las posteriores.
El equipo juega con criterio, velocidad y sin riesgos innecesarios, siendo capaz de progresar tanto por fuera (amplitud), como por dentro (profundidad) para llegar al último tercio del campo.

Fuente:
“A dinâmica do LOSANGO, enquanto geometria
de organização funcional do jogo de Futebol.
Estudo sobre o desempenho ofensivo do sector
intermédio, através da análise sequencial ”.
 Marco António Santos e Silva.
Porto 2009
FADEUP.

«Alguna vez contaré a mis nietos que yo entrené a Leo Messi»

Pep Guardiola.


                                   Óscar Méndez Albano.

Tuesday, April 26, 2011

Fuertes sin pisar el gimnasio. Mourinho consigue que los jugadores del Madrid alcancen el punto decisivo del curso en un óptimo estado de forma sin hacer pesas ni sesiones de preparación física.




Lo primero que llamó la atención a muchos de los jugadores del Madrid cuando comenzaron la pretemporada con José Mourinho, el verano pasado, fue que no hacían sesiones de entrenamiento dedicadas exclusivamente al físico. El preparador, Rui Faria, brazo derecho del técnico, no los puso a hacer carrera continua para ejercitar el corazón y los pulmones, ni les diseñó circuitos para trabajar la potencia, ni rampas para que treparan ni obstáculos para que saltaran. "Solo hacíamos partidos de tres contra tres, de tres contra dos, de cuatro contra tres, de cinco contra cinco...", recuerda un futbolista; "jugábamos todos los días en un campo que variaba de amplitud, con porterías que aumentaban o disminuían de número o tamaño".

Hubo jugadores incrédulos. "Vais a llegar muy bien al final de la temporada", les tranquilizaba Mourinho. Al cabo, la plantilla se quedó sin hacer lo que, tradicionalmente, había considerado trabajo físico. Solo, juegos con el balón. Rutinas distraídas, pero intensas, en las que de forma natural se iban conociendo mientras ejercitaban el cuerpo y la mente, el físico y la táctica.



En el libro ¿Por qué tantas victorias? argumenta Mourinho que sus entrenamientos nunca se hacen sin el balón porque giran desde el principio alrededor de la organización futbolística. En el proceso organizativo, los futbolistas se adiestran para jugar y, como consecuencia, evolucionan físicamente. "Al privilegiar la vertiente táctica, estoy privilegiando todos los restantes componentes del rendimiento", dice; "por necesidad de lo táctico surgen todos los restantes. Yo no creo en equipos bien o mal preparados físicamente, sino en equipos identificados o no con una determinada matriz de juego. Porque la adaptación fisiológica es siempre específica de esa forma de jugar. Las preocupaciones técnicas, físicas y psicológicas, como la concentración, surgen por arrastramiento".

Ocho meses después de la pretemporada, el Madrid alcanza el pico de su condición física. Si cuenta con una ventaja respecto al Barça en la próxima eliminatoria de la Champions,reside en la mayor frescura de sus jugadores. Además, tener una plantilla más larga ha permitido a los futbolistas del Madrid disputar una media de 300 minutos menos de competición que sus adversarios azulgrana.



En lo que va de temporada, el método no ha cambiado. Al contrario. En estos días, los titulares habituales, como Cristiano, Alonso o Ramos, apenas se están entrenando. Las sesiones sobre la hierba son mínimas. Quince minutos, unos estiramientos y a descansar. El gimnasio está reservado a los lesionados o a quienes tienen un déficit que corregir.

Los entrenamientos duran una hora y los partidillos están cuidadosamente cronometrados, entre 10 y 20 minutos, y se desarrollan a gran ritmo. Los jugadores dicen que no pueden parar. Que siempre deben estar en movimiento y aproximándose a los esfuerzos máximos. "Tienes unos segundos para recuperarte y beber", explican; "y si te distraes hablando con alguien te quedas sin beber". Cíclicamente, Mourinho interrumpe los partidillos para trabajar los automatismos defensivos con grupos de 11. En este punto, todos reconocen que la labor del portugués es excelente.




Gracias a sus éxitos, Mourinho popularizó un método, el entrenamiento integrado, que comenzó a concebir en el Barcelona a las órdenes de Louis van Gaal. El entrenamiento integrado deriva de un invento de Paco Seirul·lo cuando era el preparador físico de Valero Rivera en el Barça de balonmano. De ahí pasó el sistema al fútbol con Johan Cruyff y Van Gaal. Juanma Lillo completó su aplicación en el fútbol cuando dirigía al Zaragoza en 2000. "Históricamente, casi toda la preparación física fue ajena a las necesidades del futbolista y del juego porque venía inspirada por el mecanicismo y el conductismo", dice Lillo; "los viejos preparadores procedían del atletismo y se habían inspirado en la teoría de la linealidad. Pero si hay algo que no es lineal es un ser vivo. Mucho menos un equipo compuesto de 25 seres vivos".

Como dijo Lillo: "En el fútbol, entrenar el físico sin el balón es como entrenar la fuerza del brazo de Nadal sin integrar el brazo al resto del cuerpo".

Rui Faria y Mourinho lo practican en el Madrid. Y los jugadores lo agradecen.

Fuente:
http://www.elpais.com/articulo/deportes/Fuertes/pisar/gimnasio/elpepudep/20110426elpepidep_1/Tes




Monday, April 11, 2011

Calentamiento de Iker Casillas. Por Fidel Carron y Eduardo Vales.


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A continuación compartiremos un calentamiento del que en nuestra opinión es uno de los mejores porteros del mundo, portero del Real Madrid C.F. y de la selección Española (actualmente campeona del mundo).

 3´ de calentamiento general y estiramientos.
14´ de calentamiento específico.

1) Sentado, blocando hacia un costado el balón para nuevamente ir a blocar otro del lado opuesto.



2)      Parar diferentes balones a media altura desde diferentes ángulos.



 
3)      Paradas de balones a media altura desde un ángulo cerrado de cada lado con una pierna por delante.



4)      Paradas de centros desde ambos lados.




 5)      Caídas y paradas desde los costados en posición de ángulo cerrado desde ambos lados.


6)      Trabajo con el pie.
Pared con un entrenador, desplazamiento, y pase al otro entrenador del otro lado.


7)      Series de paradas en movimiento utilizando las diferentes formas de bloquear el balón (paradas, blocajes, etc).


8)      Saques con el pie, volea y media volea con el entrenador.


                                           Óscar Méndez Albano.


"Las Acciones a Balón Parado o de Pelota Quieta".

                                                           Autor: Oscar Mendez.